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Joseba Etxebarria, fotógrafo humanitario y retrato de viaje. La vuelta al mundo en bicicleta.

JOSEBA ETXEBARRIA

MI HISTORIA | FAQ

Joseba Etxebarria es un fotógrafo humanitario español que se encuentra dando la vuelta al mundo bicicleta con su Proyecto Voice. Fundador del proyecto de educación infantil Alas para el futuro y de Human Gallery en Camboya.

Soy Joseba Etxebarria, fotógrafo humanitario y documental, creador de Proyecto Voice y fundador de diversas iniciativas sociales vinculadas a la educación y los Derechos Humanos.

Desde el año 2010 desarrollo una vuelta al mundo en bicicleta que continúa activa en 2026 y que me permite convivir con comunidades de decenas de países, documentando historias humanas frecuentemente invisibilizadas y realidades relacionadas con la infancia, la migración, la pobreza extrema, la exclusión social y la dignidad humana.

Mi trabajo combina fotografía documental, periodismo humano, educación y acción social. Además de documentar historias alrededor del mundo, impulso proyectos educativos en Camboya como Alas para el Futuro y promuevo la acción social a través de Human Gallery.

Entiendo la fotografía como una herramienta para construir puentes entre personas y culturas, generar conciencia social y dar voz a quienes rara vez ocupan titulares, pero cuyas historias merecen ser escuchadas.

QUIÉN FUI: El camino hacia el propósito

Joseba Etxebarria, fotógrafo humanitario y activista por los Derechos Humanos. Su infancia.

La Infancia. Llegué a una familia numerosa de clase media el 10 de febrero de 1965, siendo el sexto de ocho hermanos. Antes que yo, el camino lo habían abierto Ángel, Ana, Marisol, Iñaki y Merche; después, la mesa se completaría con Zuriñe y Ander.

 

Mis padres, Plácido y María Ángeles —"Placi" y "Angelita" para los amigos—, eran dos personalidades fuertes y muy distintas, pero unidas por un mismo norte: eran seres profundamente luchadores.

 

Según cuentan mis hermanos mayores, de bebé llamaba la atención por lo gordito y risueño que era.

Joseba Etxebarria, fotógrafo humanitario y activista por los Derechos Humanos. Su niñez.

La Niñez. Esta etapa, sin embargo, se volvió convulsa. Los desajustes familiares y el temprano inicio de los abusos sexuales empezaron a hacer mella en la mente de un niño que no alcanzaba a comprender lo que estaba sucediendo.
 

  • Hoy guardo un nítido recuerdo de esos años. No desde el rencor, sino desde la empatía profunda: me sirve para entender perfectamente el drama silencioso que viven demasiados niños y niñas a nuestro alrededor, y que se han convertido en el motor de quién soy hoy.

La Adolescencia. La separación de mis padres, sumada a la prematura muerte de mi padre a los 53 años, desataron un desajuste en mis estudios y una rebeldía que terminó siendo necesaria. Fue el mecanismo de defensa para poner fin a siete años de abusos sufridos por parte de quien, en el pasado, había decidido ejercer como mi padrino.

  • Recuerdo esta etapa más de lo que quisiera, y trabajo diariamente para que no afecte mi presente. Pero también fue la semilla: años después, me impulsó a dar el gran paso de dedicar mi vida a entender y apoyar a estos chavales, luchando pacíficamente contra el incumplimiento de sus derechos fundamentales. Entendí que sus voces necesitaban ser escuchadas, una convicción que años más tarde se consolidaría en iniciativas como el Proyecto Voice.

La Juventud. Como en tantos otros casos, fue un territorio abonado para el cúmulo de errores. Sin embargo, hoy miro atrás y agradezco ese aprendizaje: me sirve para diferenciar y entender los tiempos de la vida, para ser paciente con ellos y para mantener inquebrantable mi propósito.

La adultez, primera etapa. Aquí, mi mayor desacierto fue aceptar una propuesta de matrimonio sin amor. Pero de la oscuridad siempre nace luz, y de ese vínculo nació Unai, mi primer gran amor.

La adultez, segunda etapa. Fue en este momento, ya con cuarenta y cinco años, cuando decidí dar el gran salto.

 

Armado con una gran experiencia de vida, decidí intentar, por mi cuenta y dentro de mis posibilidades, que las necesidades y los derechos de los más vulnerables al menos fueran tenidos en cuenta.

 

En esta época llegó el nacimiento de Iker, mi segundo gran amor y la razón definitiva para seguir, con más convicción y fuerza, en esta lucha pacífica.

  • Esta etapa, entrelazada con todas las anteriores, es la que me ha esculpido para ser quien soy.

QUIÉN SOY: Un testigo de la vida

Soy quien se ve y a quien se lee en esta web. Alguien que actúa con total convicción y un respeto sagrado por lo que hace.

 

Me considero una persona tranquila, en constante aprendizaje, que trabaja diariamente por mantener encendidas su pasión, su lealtad y su honestidad. Soy, en esencia, alguien nacido de la reconstrucción de sus propios errores.

Mi labor no busca el aplauso, sino la realiadad: intento contar historias reales, de esas que en la mayoría de los casos dañan el corazón pero, a cambio, reactivan el alma.

 

Me hace bien conectar a personas de rincones dispares del planeta, y comprobar diariamente que todavía siguen siendo más los buenos.

 

Siento la obligación moral de recordar que aún siguen siendo muchos aquellos a quienes no se les tiene en cuenta.

 

Me gusta hablar de la vida, pero de esa que se vive desde la misma altura que ellos.

"La fotografía me ha acercado a miles de personas, pero la humildad nos ha permitido conocernos"

PREGUNTAS FRECUENTES FAQ

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