top of page

RESULTADOS DE BÚSQUEDA

Search this site

Se encontraron 50 resultados sin ingresar un término de búsqueda

Otras páginas (30)

  • Vuelta al Mundo en Bicicleta: Guía Completa | Joseba Etxebarria

    ¿Quieres viajar por el mundo en bicicleta? Basada en 9 años de experiencia de vuelta al mundo, esta guía del fotógrafo español Joseba Etxebarria te ayudará a tomar mejores decisiones. Vuelta al mundo en bicicleta: guía completa para preparar un gran viaje Al estar basada en mi propia experiencia de 9 años dando la vuelta al mundo en bicicleta hasta la fecha (5 de octubre de 2026 ) , y los más de 77.000 kilómetros que llevo pedaleados en 41 países de África , Asia , América y Europa , confío en que esta guía ampliamente detallada te ayude a preparar tu gran aventura sobre dos ruedas . Durante estos años he cruzado ocho desiertos, selvas tropicales, cordilleras y miles de kilómetros de carreteras secundarias. He dormido bajo las estrellas, en casas de familias que acababa de conocer y en lugares realmente mágicos donde jamás imaginé terminar la jornada. He sufrido averías, enfermedades, cambios de ruta obligados y momentos en los que pensé que el viaje había terminado. Todo lo que encontrarás en esta guía nace de mis experiencias reales vividas sobre la bicicleta y no de teorías recopiladas de otros viajeros. Para facilitarte la lectura, he dividido esta completa guía en diferentes bloques prácticos. Esto es lo que encontrarás en cada sección. Índice de la guía: Cómo es viajar por el mundo en bicicleta: El enfoque mental y la filosofía del cicloviajero. Por dónde empezar. La preparación inicial: Los tres pilares psicológicos antes de arrancar. Ruta e itinerario: Cómo planificar el recorrido por continentes. Ruta que estoy siguiendo desde el año 2010 en mi vuelta al mundo. Presupuesto: Cuánto cuesta dar la vuelta al mundo en bicicleta (datos reales). Cuánto tiempo se necesita: Tiempo necesario para completar la vuelta al mundo en bicicleta. Dificultades en la ruta: El gran reto mental, enfermedades, roturas, incertidumbre... Documentación, Visados y Seguridad: Trámites burocráticos imprescindibles. Qué bicicleta utilizar para viajar por el mundo: Cuadro de cero o aluminio. Fija o con amortiguación. Turismo o MTB. Mi bicicleta y componentes: Desglose de mi bicicleta para 2026. Alforjas de cicloturismo y Bikepacking: Menos es más. Minimizar la carga. Equipo de acampada: Qué llevar en tus alforjas y qué dejar en casa. Mecánica: Herramientas indispensables en ruta. Documentar el viaje: Equipo de fotografía y vídeo. Consejos clave para antes y durante el viaje: Cómo gestionar los problemas. Preguntas Frecuentes (FAQ): Respuestas rápidas a las dudas más comunes. Historia Proyecto Voice Ésta guía nace del Proyecto Voice . Fotografía documental . Derechos Humanos . Convivencia . Historias humanas . Una vuelta al mundo en bicicleta es mucho más que logística, equipo y presupuestos; es un gran viaje social y humano . Proyecto Voice es una expedición por el mundo en bicicleta iniciada en 2010 y aún activa en 2026 , con el propósito de documentar historias humanas frecuentemente ignoradas y promover la dignidad de las personas a través de la fotografía documental . Puedes seguir las actualizaciones de la ruta en Instagram . Cómo es viajar por el mundo en bicicleta Cómo es viajar por el mundo en bicicleta Dar la vuelta al mundo en bicicleta es el sueño de muchos y uno de los mayores retos que puedes plantearte como viajero. Significa vivir una experiencia única de independencia y conexión auténtica con cada lugar. Viajas siguiendo tu propio ritmo, trabajas intensamente la intuición, exploras rincones alejados de las rutas habituales y llevas contigo todo lo esencial, transformando el viaje en una aventura profunda, intensa y verdaderamente transformadora. La libertad de marcar tu propio ritmo. Viajar en bicicleta no consiste en acumular kilómetros, sino en todo lo que sucede entre un lugar y otro . Cada jornada avanza al ritmo que tú decides: parar en un pequeño pueblo, desviarte hacia una carretera desconocida o simplemente quedarte contemplando un paisaje sin mirar el reloj. Recuerdo una mañana pedaleando por una carretera secundaria en Maharashtra, India. Mis días de visado caían como arena entre los dedos, y el tiempo que dedicaba a conectar con la gente aumentaba a la misma velocidad. La lógica dictaba avanzar, pero la vida tenía otros planes: me presentó una oportunidad única para comprender, desde dentro, la realidad de la población local. Lo que comenzó como la búsqueda de un lugar para montar la tienda se convirtió en tres días de una lección de humanidad que ningún mapa podía prever. Leer la historia completa ➜ Autosuficiencia: tu hogar sobre dos ruedas. La bicicleta te da una independencia difícil de encontrar en otras formas de viaje. Todo lo esencial viaja contigo : La tienda de campaña. El hornillo y las herramientas. Aquello que convierte cualquier rincón en tu hogar por una noche. Esa autosuficiencia te permite improvisar, acampar en lugares remotos y vivir una enorme sensación de libertad. Tras cuatro años pedaleando por el mundo, aprendes a confiar en tus instintos, pero el desierto del Sahara tiene su propia ley. Una noche, en el año 2013, lo que intuía como un refugio perfecto tras una gran duna, se transformó en una pesadilla de arena y viento. En ese momento, no hubo espacio para el pánico; solo para la aceptación y la paciencia, las únicas herramientas que realmente te salvan cuando estás solo. Leer la historia completa ➜ El factor humano y los desafíos del camino. Al moverte despacio y de forma cercana, el contacto humano cambia por completo. Para muchas personas locales, un cicloviajero despierta curiosidad y empatía. Las conversaciones surgen con naturalidad, y es común terminar compartiendo comida, historias o incluso un lugar donde dormir. También enseñanzas. Por supuesto, existe una parte de desafío . Habrá días de viento en contra, montañas interminables, lluvia, cansancio y averías inesperadas. Pero precisamente ahí aparece una de las mayores recompensas de un largo viaje en bicicleta : aprender a adaptarte, resolver problemas y descubrir una fortaleza mental y física que no sabías que tenías. Con el paso de los años, uno corre el riesgo de caer en la arrogancia de creer que ya lo ha visto todo. Pero el camino siempre se encarga de recordarte tu propia ignorancia. El encuentro con mi querido amigo Lamin, un joven de Gambia, fue una de esas bofetadas de realidad que te cambian el rumbo; me enseñó que la grandeza no reside en la distancia recorrida, sino en la profundidad de un abrazo sincero. Leer la historia completa ➜ ¿Cuánto cuesta dar la vuelta al mundo en bicicleta?. Aunque pueda parecer algo inalcanzable, esta suele ser una de las maneras más económicas de recorrer el planeta . Cocinar tu propia comida, dormir al aire libre y llevar un estilo de vida sencillo, reduce enormemente los gastos. Mi experiencia real: Actualmente estoy dando la vuelta al mundo en bicicleta con un presupuesto anual aproximado de entre 2.000 y 3.000 dólares , dependiendo del mantenimiento de la bicicleta y los visados que necesite. Más adelante detallo los diferentes rangos de presupuesto. Lo que nadie me contó antes de iniciar mi viaje. Cuando uno empieza a planificar una vuelta al mundo, la mente se llena de mapas, componentes de bicicleta y presupuestos. Pero, tras nueve años pedaleando por cuarenta y un países , me he dado cuenta de que hay una parte del viaje de la que poco se habla, quizá porque es la más difícil de empaquetar en una guía técnica: la transformación emocional . La soledad: Es una compañera constante y, a menudo, paradójica. Puedes estar rodeado de gente maravillosa en una aldea remota o en medio de un mercado bullicioso y, aun así, sentir un vacío profundo al final del día al cerrar la tienda de campaña. La soledad no es falta de compañía, es el silencio que te obliga a enfrentarte a ti mismo sin distracciones. Aprender a habitar ese silencio ha sido, quizás, mi lección más dura y valiosa. La incertidumbre: Aunque hablo de ella como una capacidad de adaptación en esta guía, vivirla día a día es distinto. Es aceptar que, por mucho que planifiques, el mapa nunca es el territorio. Es despertar cada mañana sin saber dónde dormirás, quién se cruzará en tu camino o si la ruta que ayer era segura hoy es un camino cortado. La incertidumbre te despoja de la ilusión de control y te enseña, a golpes, a confiar en el presente. La lentitud del viaje: Vivimos en un mundo que premia la velocidad, pero la bicicleta te obliga a una lentitud radical. Pedalear te permite ver cómo cambia la vegetación, cómo mutan los acentos y cómo el horizonte se desplaza a una velocidad humana. Esta lentitud es imprescindible para que el mundo pueda contarte sus historias; es lo que me permite documentar la realidad humana tras mi cámara, porque solo si vas lento, dejas de ser un extraño y empiezas a ser un vecino. La vulnerabilidad: Quizá este es el punto más sensible. Al viajar tan expuesto —al clima, a las rutas, al trato con desconocidos—, te das cuenta de que no eres invencible. Hay días de agotamiento extremo en los que te sientes pequeño y frágil, y es precisamente en esa vulnerabilidad donde aparece la verdadera conexión. Cuando bajas la guardia y dejas de intentar ser el héroe de la historia, es cuando los demás te tienden la mano, te comparten su comida y te invitan a ser parte de su hogar. Reconocer tu propia fragilidad es, irónicamente, tu mayor fortaleza. La preparación inicial ¿Por dónde empezar? La preparación inicial Preparar un largo viaje en bicicleta requiere de una planificación basada en los medios de los que dispones y tus posibilidades. Sin embargo, antes de mirar mapas o elegir el equipamiento, hay una parte invisible que determinará el éxito de tu aventura: la preparación mental . Para mí, existen tres elementos clave que actúan en conjunto como un proceso cíclico y que deberás tener en cuenta antes y durante una gran aventura en bicicleta por el mundo . Son tres pilares fundamentales para el crecimiento humano, la resiliencia en la ruta y la mejora continua. 1. Constancia: el hábito por encima de la motivación. La constancia es la repetición continua de acciones y la perseverancia a largo plazo, incluso ante las mayores dificultades. Cuando planificas viajar por el mundo en bicicleta , tiendes a pensar que la emoción inicial te llevará lejos. Pero la realidad es que la motivación flaquea cuando llevas tres días pedaleando bajo la lluvia o con viento en contra. Al centrarte en la disciplina y la creación de hábitos cotidianos (desmontar el campamento, revisar la presión de las ruedas, cumplir tus kilómetros diarios), permites que el viaje avance de forma orgánica, superando la necesidad de estar siempre motivado. Corría el año 2011 y me encontraba cruzando el desierto de Thar , en Rajasthan. Llevaba días lidiando con un calor sofocante, el estómago vacío y síntomas claros de deshidratación. Mi mente, agotada, empezó a traicionarme. Hice una parada en medio de la nada, utilicé la lona de mi tienda de campaña como sombra para mí y para Maravilla —mi primera compañera de fatigas—, y me desplomé durante 45 minutos. Al levantarme, sentí que era el final: empujé la bici sobre la arena y me rendí. Caminé en círculos, buscando una salida que no fuera física, sino mental. Fue entonces cuando miré al cielo y me grité a mí mismo: '¿Cómo que hasta aquí? ¿Y esa gente que lucha por sobrevivir cada día sin saber qué pasará en cinco minutos? Ellos no tiran la toalla. Sigue adelante y cumple tu compromiso". Fue un grito de claridad absoluta. Quince años después, seguimos pedaleando el mundo . 2. Capacidad de adaptación: flexibilidad ante lo imprevisto. Es la habilidad de ajustar tus comportamientos, estrategias y estructuras ante nuevas circunstancias o entornos cambiantes. Viajar en bicicleta durante tantos años es un ejercicio constante de gestión de la incertidumbre. Una frontera que se cierra, una avería mecánica en mitad de la nada o un cambio radical de clima, te obligarán a recalcular la ruta. Implica tener la flexibilidad mental para no frustrarte ante los imprevistos y convertirlos, en cambio, en una oportunidad de aprendizaje y aventura. Recuerdo llegar a la frontera de Nicaragua desde la parte hondureña. Sabía que mi condición de fotógrafo humanitario y la razón de mi Proyecto Voice, darían pie a una posible investigación burocrática por parte del personal nicaragüense. La ruta que había trazado meticulosamente durante semanas se desvaneció tras más de tres horas de preguntas y esperas. Disculpe, pero no le podemos conceder el permiso de entrada a Nicaragua. Más adelante, lo mismo sucedió con Venezuela. La frustración inicial fue inmensa, pero recordé que en el viaje —como en la vida— el camino no es la línea que trazas, sino la capacidad de encontrar una alternativa cuando el mapa falla. Aquella noche la pasé con los policías de inmigración de Honduras. Ya por la mañana, comencé a retroceder hacia México, donde mi buen amigo Carlos -un hermano de corazón- me esperaba para facilitarme el vuelo a Colombia. La adaptación no es rendirse, es rediseñar tu destino sobre la marcha. 3. Transformación personal: la evolución del cicloviajero. Es un proceso profundo y consciente de cambio interior, impulsado por el autoconocimiento y la modificación de tus propios límites. Nadie regresa de un viaje así siendo la misma persona que se despidió de los amigos en el kilómetro cero. La transformación es el fruto de esas pequeñas modificaciones cotidianas que cambian tu forma de ser y de mirar el mundo. Es un viaje continuo que requiere compromiso, desapego y la apertura mental necesaria para integrar nuevas perspectivas culturales y personales. Si comparo al Joseba que salió de casa hace más de 16 años con el que sigue pedaleando hoy, aún con la misma base veo a dos personas distintas. Al inicio, mis preocupaciones eran el equipo, los kilómetros, el idioma y los tiempos. Hoy, mi prioridad es la mirada de la persona que me cruzo en el camino, la del que me acoge, o el silencio del desierto. Hace mucho tiempo ya que dejé de intentar 'conquistar' países. Ahora viajo dejándome conquistar por ellos. La mayor transformación no ha sido física, sino interna: he pasado de buscar la aventura a buscar la humanidad en cada rincón. Cómo planificar el recorrido Ruta e Itinerario: Cómo planificar el recorrido por continentes Trazar una línea sobre un mapa del mundo es fácil; pedalearla es una historia completamente diferente. Cuando planificas la ruta para una vuelta al mundo en bicicleta , no estás diseñando un recorrido turístico, estás eligiendo los escenarios donde se desarrollará tu vida durante los próximos años. No existe una ruta perfecta ni única, pero para que tu itinerario no se convierta en una pesadilla, debes equilibrar tres factores logísticos con el factor más importante de todos: la apertura hacia las personas que vas a conocer. 1. Tres factores clave antes de trazar tu ruta. Tipo de terreno y tu bicicleta: No es lo mismo pedalear por el asfalto impecable de Europa que meterte en rutas extremas. En mi caso, cruzar el Sáhara a 55.6°C me enseñó que las condiciones del terreno dictan qué componentes y qué tipo de bicicleta necesitas de inicio. Diseña tu ruta pensando en tus límites y en los de tu equipo. Pasaportes, visados y fronteras: Viajar con un pasaporte europeo abre muchas puertas, pero no todas. La burocracia puede congelar tu viaje. Infórmate muy bien de los trámites de entrada de cada país con antelación y, una vez en el terreno, pregunta a los locales y a otros cicloviajeros sobre la seguridad en las zonas que vas a cruzar. La información más real se obtiene a pie de calle. El clima y la gestión de las estaciones: El clima extremo desgasta el cuerpo y la mente. No hay nada más sufrido que pedalear y acampar bajo una intensa tormenta monzónica, o avanzar con temperaturas que superan los 40°C. Sincronizar tu ruta con las estaciones climáticas es clave para disfrutar del viaje. 2. El mapa del mundo a pedales: Análisis por continentes. Aunque cada viaje en bicicleta es un mundo, existen patrones y realidades culturales muy marcadas en cada continente que debes conocer: Europa: El reto de la normativa y el coste. No te dejes engañar; no es el continente más sencillo para el cicloviajero. Aunque las carreteras son buenas, las estrictas leyes de acampada y los elevados costes económicos lo convierten en un terreno exigente para presupuestos ajustados. Mi consejo es cubrir esta zona al inicio del viaje para ganar ritmo de pedaleo. Asia Central, Occidental y Meridional: El corazón de la hospitalidad. Esta región es un recordatorio de por qué viajo. Aunque factores como las inundaciones o la compleja situación política me han obligado a pivotar (tengo planeado adentrarme a fondo en bicicleta por Asia Central y Occidental en 2027 si la situación mejora), Asia Meridional es un caos maravilloso e imprescindible. Aquí es donde el Proyecto Voice cobra todo su sentido: la solidaridad de la población local superará cualquier expectativa y te salvará en los momentos más duros. Sudeste Asiático: El paraíso del cicloviajero. Es, bajo mi punto de vista, la región más amigable y sencilla para pedalear. Conozco esta zona a fondo, e incluso fijé mi base en Camboya para abrir mi propia galería de fotografía Human Gallery y fundar, además de gestionar y financiar, el Proyecto Alas para el futuro . El bajo coste de vida, la seguridad y la enorme comunidad de cicloviajeros, la convierten en el lugar perfecto para perderse sin prisas. América: Hospitalidad bajo una alerta constante. He pedaleado por once países de este continente y, siendo completamente honesto, no es mi zona favorita para moverme en bicicleta. El trato de la gente en el día a día es excepcionalmente bueno, pero la necesidad de vivir en un estado de alerta constante debido a la seguridad, no me permitió conectar y disfrutar como el continente merece. África: El gran choque cultural. Pedalear por África son palabras mayores. Es un continente que te exige un desapego absoluto de tus comodidades occidentales, pero que a cambio te regala una conexión humana salvaje, intensa y real. Oceanía: El destino final. Todavía no la he visitado en ningún formato de viaje, pero está marcada en el mapa como el broche de oro y el punto de finalización de mi vuelta al mundo. 3. Mi ruta real: Hasta la fecha, más de 77.000 kilómetros de historias humanas. Para que veas que no hay una línea recta ni perfecta, esta es la ruta viva que estoy siguiendo en mi vuelta al mundo en bicicleta desde que salí de España el 22 de mayo de 2010. Cada flecha representa una frontera cruzada, pero sobre todo, cientos de miradas e historias compartidas: El camino ya recorrido: España → Francia → Mónaco → Italia → Eslovenia → Croacia → Bosnia & Herzegovina → Albania → Montenegro → Macedonia → Grecia → Turquía → La India (1) → Nepal → China → Laos → Tailandia → Camboya (1) → Vietnam → Marruecos → Sahara Occidental → Mauritania → Senegal → Gambia → Guinea Bissau → Guinea → Sierra Leona → Liberia → Costa de Marfíl → Camboya (2) → México → Guatemala → El Salvador → Honduras → Colombia → Ecuador → Perú → Bangladesh → Argentina → Bolivia → Paraguay → Brasil → Camboya (3) → La India (2) → Camboya (4) ... Cuánto cuesta una vuelta al mundo en bicicleta Cuánto cuesta dar la vuelta al mundo en bicicleta: Presupuesto Calcular el presupuesto necesario para viajar por el mundo en bicicleta es, sin duda, una de las mayores preocupaciones a la hora de preparar una aventura de esta magnitud. Existe el mito de que necesitas una fortuna ahorrada para plantearte un viaje tan largo, pero la realidad de la ruta es muy diferente. El coste real no lo dicta el destino, sino el nivel de confort que tú necesites. Para que tengas una referencia clara basada en mi propia experiencia y la de otros cicloviajeros, podemos dividir los presupuestos en tres grandes niveles: Rangos de presupuesto mensual en ruta. Presupuesto Bajo: 90 - 150 USD/mes. Acampada libre estricta, cocinar siempre, cero lujos. Presupuesto Medio: 150 - 300 USD/mes. Combinación de acampada con hostales económicos o guesthouses. Presupuesto Confort: +500 USD/mes. Alojamientos frecuentes, restaurantes y mayor comodidad. En mi caso, mantengo un presupuesto bajo de entre 90 y 150 dólares al mes para el día a día. Si sumamos los gastos inevitables de mantenimiento de la bicicleta y los visados a lo largo de las fronteras, el total se sitúa entre los 2.000 y 3.000 dólares anuales . ¿Cómo es posible viajar con 100 USD al mes? Para lograr que una vuelta al mundo en bicicleta sea tan económica, el secreto no está en privarse de las cosas, sino en adoptar un estilo de vida sencillo basado en tres pilares: 1. Alojamiento a coste cero: El arte de la acampada libre. El mayor gasto de cualquier turista es el alojamiento. En el cicloturismo, ese gasto desaparece casi por completo. Puedes reducir los costes al mínimo aumentando los días de acampada libre . Tu tienda de campaña es tu hotel de mil estrellas. Además, hoy en día existen redes de hospitalidad increíbles entre ciclistas (como Warmshowers) que, aunque yo nunca las he utilizado, te permiten techarte y darte una ducha compartiendo historias con otros amantes de la bicicleta. 2. Alimentación: Cocinar tu propia comida. El segundo gran pilar es la comida. Olvídate de los restaurantes turísticos. Viajar con un presupuesto bajo implica comprar ingredientes frescos en los mercados locales y cocinar tú mismo en tu hornillo de camping. No solo es más económico, sino que ir a los mercados te sumerge de lleno en la cultura de los lugares que cruzas. 3. Gastos fijos e imprevistos. El dinero del presupuesto mensual se destina casi en su totalidad a la comida y el agua. Sin embargo, debes guardar un fondo de emergencia para dos factores que no puedes evitar: los visados para cruzar fronteras y los repuestos esenciales para la bicicleta (cubiertas, cadenas, pastillas de freno). La filosofía del Proyecto Voice: Menos dinero, más conexión humana. ❤️ Una reflexión desde la ruta: Viajar con un presupuesto bajo no es solo una necesidad económica; es una elección filosófica. Cuando viajas con la cartera llena, pagas por aislarte del entorno en hoteles y transportes privados. Cuando viajas con lo justo, en ocasiones te ves obligado a pedir ayuda por seguridad, a preguntar dónde acampar tranquilamente, a aceptar un té de un desconocido. Es ahí, en esa vulnerabilidad económica, donde el Proyecto Voice cobra vida. El dinero construye muros; la bicicleta, la sencillez y la humildad, tienden puentes de confianza absoluta con las personas del camino. Cuánto tiempo se tarda en dar la vuelta al mundo en bicicleta Cuánto tiempo se necesita para dar la vuelta al mundo en bicicleta Esta es la pregunta del millón y, obviamente, la respuesta depende por completo del tiempo del que dispongas, tus recursos y la filosofía de tu viaje . No existe una única forma correcta de recorrer el planeta. En la ruta te encontrarás con tantas realidades como ciclistas: están quienes buscan batir un récord de velocidad, quienes tienen los meses contados por una excedencia laboral, y estamos quienes entendemos el viaje como una escuela de vida sin fecha de caducidad. Todas las opciones son igual de lícitas y respetables . Para ayudarte a entender cuánto puedes tardar en dar la vuelta al mundo en bicicleta , podemos dividir los tiempos según el enfoque del viaje: 1. El enfoque deportivo o de tiempo limitado (De 1 a 2 años). Si tu presupuesto es ajustado, tienes un límite en tu trabajo o tu motivación va encaminada a superar un reto deportivo o de velocidad, es posible recorrer los cinco continentes en un par de años (e incluso menos) . En este tipo de viaje el pedalear es la prioridad absoluta. Se cubren grandes distancias diarias, se pasa más deprisa por los países y el foco está puesto en la meta y en el desafío físico de devorar kilómetros. 2. El enfoque cultural y de inmersión (De 3 a 5 años). Si dispones de un tiempo para ti y decides invertirlo en mezclarte con los locales, el calendario pasa de inmediato a un segundo plano. Viajar a este ritmo te permite detenerte cuando el camino te regala un lugar mágico, empaparte de la cultura local y no tener que mirar el reloj cada hora. Sigue siendo un viaje de descubrimientos, pero donde los días no se miden por los kilómetros pedaleados, sino por las experiencias vividas. 3. El viaje como forma de vida: Duración indefinida. Cuando entiendes que una vuelta al mundo en bicicleta no consiste en coleccionar sellos en el pasaporte, sino en sentir los lugares; cuando tu viaje tiene una labor social de peso detrás o se convierte en tu hogar, la duración pasa a ser indefinida . Cada viaje es un proceso profundo de aprendizaje y evolución personal, y eso requiere tiempo. No se puede escuchar la voz del otro ni entender la realidad de un país si se cruza a golpe de pedal rápido sin bajarse de la bicicleta. 🌐 Mi perspectiva tras 9 años en la ruta: Cuando salí de España en mayo de 2010, no imaginaba que mi vuelta al mundo se transformaría en un estilo de vida de casi una década. Al viajar con el Proyecto Voice , entiendo que lo que sucede entre un punto y otro del mapa requiere calma. Si decides hacer del camino tu casa y de la empatía tu brújula, el tiempo deja de ser una cuenta atrás para convertirse en un espacio de libertad absoluta. Dificultades de la ruta Dificultades en la ruta: Lo que no suelen contarte y el gran reto mental Aquí es donde se desmorona la teoría y aparece la realidad descarnada. Cuando la gente imagina una vuelta al mundo en bicicleta , suele visualizar atardeceres perfectos y carreteras escénicas. Pero la verdad de la ruta exige un precio alto. Cruzando montañas interminables o atravesando desiertos donde el horizonte te desafía, descubres que un largo viaje en bicicleta requiere mucha más fuerza mental que física . El cuerpo se entrena en unas semanas; la mente, en cambio, se pone a prueba cada día. Estas son las verdaderas dificultades a las que te vas a enfrentar y para las que ningún entrenamiento físico te puede preparar: 1. Gestión de visados y la asfixia de la burocracia. La carretera puede ser libre, pero el mundo está lleno de fronteras y líneas invisibles. Lidiar con consulados, embajadas que cambian sus requisitos de la noche a la mañana, tasas abusivas y la presión de que tu permiso de estancia caduque mientras estás en mitad de la nada, es una de las mayores fuentes de estrés psicológico en una vuelta al mundo en bicicleta . La burocracia desgasta más que el peor de los puertos de montaña. 2. Enfermedades, lesiones y la vulnerabilidad del cuerpo. Cuando tu motor son tus propias piernas, cualquier problema de salud detiene el viaje por completo. Desde infecciones estomacales por agua o comida en mal estado, hasta lesiones musculares causadas por el esfuerzo acumulado. Estar enfermo en una tienda de campaña, a miles de kilómetros de tu cultura y tus seres queridos, te obliga a abrazar una vulnerabilidad extrema y a depender, muchas veces, del apoyo de desconocidos. 3. Adaptación al clima: Sobrevivir a los extremos. El clima dicta tus días. No hay filtros: estás expuesto al sol abrasador de desiertos a más de 50°C (mi caso en Sahara) donde el agua se calienta tanto que quema al beberla, o atrapado en tormentas monzónicas donde mantener la ropa seca se vuelve una misión imposible. Adaptarse al clima no es solo abrigarse o buscar sombra; es aprender a regular tu energía para que las condiciones extremas no te quiebren el ánimo. 4. Mantenimiento de la bicicleta e imprevistos mecánicos. Tu bicicleta es tu salvoconducto y tu hogar. Las averías van a ocurrir: radios rotos, cadenas partidas, cubiertas destrozadas o problemas en el buje. La verdadera dificultad no es reparar la avería en sí, sino gestionarla cuando ocurre en zonas remotas donde no hay tiendas de repuestos ni talleres en cientos de kilómetros. Te tocará desarrollar la paciencia y el ingenio para solucionar problemas mecánicos con lo mínimo. 5. La soledad: El silencio del camino. Existe una delgada línea entre la soledad elegida y el aislamiento involuntario. Pasar días pedaleando en absoluto silencio, no tener con quién compartir la emoción de un paisaje brutal al final de la jornada, o comer solo noche tras noche en tu campamento, puede volverse un peso muy difícil de cargar. La soledad en un viaje por el mundo en bicicleta te obliga a mirarte al espejo y a convertirte en tu propio compañero, aprendiendo a gestionar tus propios demonios internos. 6. Fatiga mental y la toma constante de decisiones. El cansancio más peligroso no es el de las piernas, sino el del cerebro. En la vida cotidiana operamos bajo rutinas; en la ruta, cada día es un folio en blanco. Tienes que decidir constantemente: ¿dónde voy a dormir hoy?, ¿tendré suficiente agua?, ¿es segura esta carretera?, ¿qué voy a comer?, ¿debería confiar en esta persona? Tras meses o años tomando microdecisiones de supervivencia diaria, aparece la fatiga mental, un estado de agotamiento donde lo único que deseas es dejar de planificar por un momento. 7. La incertidumbre y el cambio constante de planes. Olvídate de las planificaciones rígidas. Una frontera que se cierra, una huelga general, una inundación o una avería mecánica, te obligarán a tirar tus mapas a la basura y empezar de cero. La falta de control sobre tu propio destino puede generar una gran frustración. La flexibilidad no es una opción en el cicloturismo de larga distancia; es una herramienta de supervivencia mental. La mirada del Proyecto Voice frente a la adversidad. 🌍 Una verdad desde la experiencia: Las dificultades no son el enemigo del viaje; son el viaje mismo. Es precisamente cuando se te rompe la bicicleta en una aldea remota, o cuando el cansancio te hace sentarte a llorar al borde de la carretera, cuando el Proyecto Voice cobra su verdadero sentido. Al despojarte de tu armadura de turista autosuficiente y mostrarte vulnerable ante el mundo, es cuando la gente más humilde se acerca a tenderte la mano. Los desfavorecidos de este planeta, aquellos que conviven a diario con la incertidumbre y la escasez, son los primeros que entenderán tu fatiga y te ofrecerán su techo, su comida y su voz. Las mayores dificultades de la ruta siempre se solucionan con las mayores dosis de humanidad. Documentación, visados y seguridad Documentación, Visados y Seguridad en el cicloturismo Dejar atrás la rutina para dar la vuelta al mundo en bicicleta es un acto de libertad absoluto, pero esa libertad se topa, tarde o temprano, con los límites del mapa: las fronteras. Gestionar los papeles y mantenerte a salvo en ruta no requiere de trucos de magia, sino de previsión, paciencia y, sobre todo, mucha intuición. Aquí tienes el desglose de lo que necesitas saber para moverte de forma legal y segura por el planeta sobre dos ruedas. 1. El "papeleo" imprescindible: Documentación a prueba de ruta. Cuando tu casa se mueve a pedales, tu vida entera debe caber en una carpeta impermeable metida en el fondo de tu alforja más segura. Esto es lo que no te puede faltar: El Pasaporte (Tu bien más preciado): No viajes con un pasaporte a punto de caducar; muchos países exigen una validez mínima de 6 meses para dejarte entrar. Además, una vuelta al mundo en bicicleta devora páginas a base de sellos y visados de página completa. Viaja siempre con un segundo pasaporte (si tu país lo permite) o tramita uno nuevo en las embajadas de tu ruta antes de quedarte sin espacio. Fotos de carné a puñados: Lleva siempre un sobre con al menos 20 ó 30 fotografías tuyas tamaño carné. En las fronteras terrestres de África o Asia te las pedirán constantemente para los visados sobre la marcha (Visa on Arrival). De igual forma te las pedirán en las embajadas o cunsulados cuando solicites presencialmente el visado del siguiente país. Certificado Internacional de Vacunación (El "cuaderno amarillo"): Imprescindible si tu ruta incluye África o Latinoamérica. Sin la vacuna de la Fiebre Amarilla sellada en este documento, muchas fronteras te denegarán el acceso directamente. La nube como salvavidas: Escanea absolutamente todo (pasaporte, visados, seguro médico, fotos) y súbelo a una carpeta en la nube (Google Drive o Dropbox). Si te roban o pierdes los papeles físicos, tener copias digitales accesibles desde cualquier teléfono te salvará la vida. 2. La realidad de las fronteras terrestres: Estrategia de visados. Entrar a un país en avión es fácil; cruzar una aduana perdida en mitad de la selva o el desierto, con una bicicleta cargada, es un deporte de riesgo burocrático. Actualmente, las e-Visas (visados electrónicos) han facilitado mucho la vida, permitiéndote tramitar el permiso por internet unos días antes de llegar. Sin embargo, en muchas regiones todavía te tocará hacer "paradas estratégicas" en las capitales de los países para visitar embajadas y negociar tus visados presencialmente. 💡 Consejo de ruta: Nunca des por sentada la información de internet sobre una frontera. Las leyes cambian cada semana. La mejor fuente de información son los foros de cicloviajeros actualizados o, mejor aún, preguntar a los locales unas pocas jornadas antes de llegar al límite del país. Antes de iniciar la solicitud de un visado, siempre utilizo passportindez.org para saber si lo necesito o no y de qué tipo los hay, 3. Seguridad: Desmitificando el peligro del mundo. Si hiciéramos caso a los informativos de televisión, nadie saldría de su casa. Tras recorrer 41 países en bicicleta (más otros 59 sin bicicleta), la primera lección que aprendes es que el mundo es un lugar infinitamente más seguro y hospitalario de lo que nos intentan vender . El 99% de la gente es buena y muchos de ellos querrán ayudarte. Aun así, la seguridad en el cicloturismo de larga distancia se basa en la prevención y el sentido común: Tu intuición es tu mejor radar: Si al llegar a un lugar donde acampar o al hablar con alguien sientes una vibración extraña en el estómago, no lo pienses: súbete a la bicicleta y sigue pedaleando. La intuición se afila con los kilómetros; confía en ella. Evita pedalear de noche: El peor enemigo del ciclista no es el ladrón, es el tráfico. De noche eres invisible en carreteras secundarias y el riesgo de accidente se multiplica. Establece tu campamento o busca refugio antes de que caiga el sol. Logística del dinero: No guardes todos tus recursos en el mismo sitio. Divide el dinero en efectivo, y las tarjetas, en diferentes alforjas, y esconde una parte de emergencia en los lugares más insospechados de la bicicleta (dentro del tubo del sillín, en el manillar o dentro de una bolsa de plástico pegada con cinta americana debajo del sillín). La bicicleta siempre a la vista: En las paradas para comprar comida o agua, intenta no perder de vista la bicicleta. Un candado sencillo es suficiente para evitar el robo en un despiste, pero el mejor escudo es tu cercanía La paradoja de la seguridad y el Proyecto Voice. Aquí es donde reside la magia que pocos entienden antes de partir. La gente suele pensar que viajar en bicicleta te hace más vulnerable ante los peligros y los delincuentes. Y tienen razón: eres vulnerable. Pero en esa vulnerabilidad radica tu mayor seguridad . Un turista que viaja encerrado en un coche de alquiler con los cristales tintados genera distancia y recelo. Un cicloviajero que llega sudando, cansado y expuesto a los elementos, despierta una respuesta humana universal: la empatía y el instinto de protección . Al viajar con el Proyecto Voice con lo justo y necesario, te das cuenta de que la propia comunidad local se convierte en tu cuerpo de seguridad. Los entornos más humildes, aquellos etiquetados a menudo como "peligrosos", son precisamente donde las familias saldrán a la puerta de sus casas para ofrecerte un lugar seguro donde acampar, vigilar tu bicicleta mientras descansas y asegurarse de que nadie te perturbe. El respeto mutuo es el mejor chaleco antibalas del mundo. Qué bicicleta elegir para un largo viaje El Equipo Ideal: Qué bicicleta elegir para viajar por el mundo y qué llevar en tus alforjas Pedalear por el planeta durante 9 años te enseña una ley inquebrantable: en la bicicleta, cada gramo se paga con sudor; pero en la ruta, lo que te sobra te aleja de la realidad. Cuando vas sobrecargado de tecnología y ropa de marcas carísimas, pareces un astronauta flotando en un entorno ajeno. Cuando viajas con lo justo, eres simplemente un ciclista. El equipo ideal no es el más caro, sino el más fiable, el más fácil de reparar y el que te permite ser autosuficiente sin perder el toque humano. Después de más de 77.000 kilómetros pedaleados por el mundo con tres bicicletas preparadas para cicloturismo con alforjas, a continuación desgloso al detalle la cuarta bicicleta que me acompaña a día de hoy con sistema de bikepacking, además del equipo de acampada: 1. La Bicicleta Ideal: Tu compañera de ruta. He leído cientos de opiniones encontradas respecto al tipo de bicicleta que se debe utilizar en una vuelta al mundo de varios años . Unos afirman que es obligatorio el acero frente al aluminio; otros, que es mejor una estructura rígida antes que una con amortiguación. Muchos incluso aseguran que puedes emprender un viaje de esta envergadura con cualquier bicicleta estándar, porque lo verdaderamente importante es dar el paso y arrancar. Mi consejo tras más de una década en la carretera es directo: ajusta tu bicicleta al viaje que tienes planeado realizar, y no tu viaje a las limitaciones de tu bicicleta . Si puedes permitírtelo, no escatimes nunca en la calidad de los componentes y, sobre todo, ajusta los desarrollos (relación de marchas) a tus necesidades físicas y a las rutas previstas. Ahí radicará la diferencia entre disfrutar de la ruta o sufrirla más de la cuenta en los puertos de montaña. ¿Qué configuración elegir según tu estilo de viaje? El precio de una buena bicicleta de cicloturismo preparada para recorrer el planeta, oscila entre los 2.000 y 3.000 USD. Dependiendo de tus objetivos, te recomiendo dos enfoques: Para asfalto y largas distancias (Enfoque Touring): Utiliza una bicicleta rígida con ruedas de 29 pulgadas si tu tiempo es limitado y necesitas cubrir más kilómetros diarios por carreteras principales o secundarias bien pavimentadas. Para terrenos mixtos y aventura extrema (Enfoque Bikepacking): Opta por una geometría más robusta con ruedas de 27.5" x 2.35 (ó 2.50) si dispones de tiempo y lo tuyo es la exploración profunda fuera de las rutas habituales. Mi evolución: Del aluminio al acero por una causa social Mis tres primeras bicicletas fueron de la marca Orbea , diseñadas para cicloturismo clásico con un cuadro robusto de aluminio. Pedaleé con ellas más de 60.000 kilómetros y jamás tuve un solo problema estructural. El aluminio es perfectamente válido si te mueves por rutas principales. Sin embargo, en agosto de 2025 decidí dar un giro a mi logística. Actualmente, en 2026 , viajo sobre una bicicleta Surly con cuadro de acero cromoly y un sistema híbrido de pequeñas alforjas y bikepacking. Esta todoterreno personalizada me otorga la robustez y la tracción necesarias para abandonar el asfalto y adentrarme en las comunidades más aisladas y remotas, allí donde el Proyecto Voice necesita llegar para escuchar y dar voz a los más desfavorecidos. Mi bicicleta para 2026 Componentes de mi bicicleta para la Vuelta al Mundo (Configuración 2026) Para los apasionados de la mecánica y quienes buscan una configuración de máxima fiabilidad que resista miles de kilómetros sin pisar un taller oficial, este es el desglose técnico de mi configuración actual: Cuadro y Horquilla: Surly Bridge Club (Acero Cromoly 4130, tubos Natch, triángulo principal de doble conificado, soldadura TIG y recubrimiento ED anticorrosión). Juego de ruedas: Black Snow. Neumáticos: Vittoria Mezcal XC/Trail 27.5" x 2.35. Cámaras: Vittoria 27.5". Dirección: CORE Sillín: Brooks B17 Classic Negro (Un clásico indestructible de cuero que se amolda a tu anatomía). Tija de sillín: Pro LT 27.2. Bielas: Shimano Deore M5100-2 (Platos 36/26T, 170mm). Desviador trasero: Shimano Deore M5120. Cadena: Shimano Deore HG601 (126 enlaces). Cassette: Shimano Deore M5100 (Relación 11-42T, ideal para subidas extremas con carga). Palanca de cambios: Shimano Deore M5100 R/L (1x11 velocidades). Frenos: Shimano BL-MT401 / Pinzas BR-MT410. Frenos de disco: Tektro 160mm. Manillar: Satori Falcon con extremos de manillar Pro (Para variar la posición de las manos y evitar la fatiga). Puños: V-Grip ER1AC ergonómicos. Potencia: EASTON EA50 (90mm +/- 6°). Pedales: Shimano PD-GR400 (Plataforma ancha para mayor estabilidad). Eje de pedalier: Shimano MT501. Portaequipajes trasero: Tubus Logo EVO (Capacidad de carga pesada y centro de gravedad bajo). Portaequipajes delantero: Tubus Duo. Seguridad activa: Dos espejos retrovisores independientes y luz trasera roja LED con carga eléctrica USB. Alforjas cicloturismo o Bikepacking 2. El sistema de carga: ¿Alforjas tradicionales o Bikepacking? La forma en que distribuyes tu equipaje determina por completo cómo se comporta tu bicicleta y, en consecuencia, hasta dónde puedes llegar. En mis tres primeras bicicletas utilicé el sistema clásico de grandes alforjas de cicloturismo, principalmente porque en aquel momento era el estándar del mercado. Sin embargo, actualmente en 2026 , he migrado hacia un sistema de bikepacking híbrido . Las razones fundamentales de este cambio tras miles de kilómetros, han sido tres: Disminución drástica del peso: Eliminar los pesados herrajes tradicionales y reducir el tamaño de las bolsas te obliga a ser más minimalista y eficiente. Minimización del volumen de la bicicleta : Al ser una estructura más estrecha, la resistencia al viento disminuye y es mucho más fácil maniobrar en pasos estrechos o empujar la bicicleta si el terreno lo exige. Mejor ajuste y estabilidad del equipo: Las bolsas van integradas orgánicamente en el chasis. Tras pedalear más de 14.000 km en 2026 con esta configuración, te aseguro que no hay nada como viajar sobre una bicicleta que no se desestabiliza ni "cocea" cuando la ruta se pone complicada o el asfalto desaparece. Esa estabilidad es vital para mí: si quiero abandonar las rutas turísticas y adentrarme por caminos de tierra rotos para llegar a las comunidades más vulnerables y darles voz a través del Proyecto Voice , necesito una bicicleta ágil que responda al instante. Mi configuración actual de bolsas (Distribución 2026) Llevar todo lo necesario para vivir en la carretera en un sistema compacto requiere ingeniería de equipaje. Esta es la distribución exacta de las bolsas que utilizo en mi vuelta al mundo: Zona Delantera (Dirección y Horquilla): Una bolsa de 6 litros fijada directamente al manillar (ideal para el material de acampada ligero). Dos bolsas accesorias de 4 litros cada una para el manillar (acceso rápido en ruta). Dos alforjas delanteras compactas de 4 litros cada una instaladas en la parte baja de la horquilla. Zona Central (Cuadro): Una bolsa de 6 litros diseñada para el interior del triángulo del cuadro (donde coloco las herramientas pesadas, cocina y comida para mantener el centro de gravedad bajo). Dos pequeñas bolsas sobre el tubo superior del cuadro (para power bank, gafas y cable de carga de uso rápido, etc). Zona Trasera (Sillín y Portaequipajes): Dos alforjas traseras compactas de 12 litros cada una. Una pequeña bolsa específica para el calzado secundario ubicada debajo del sillín. Un bolso estanco de 6 litros colocado sobre la plataforma del portaequipajes trasero, dedicado en exclusiva a proteger mi equipo completo de fotografía y vídeo. En mi espalda: Una riñonera EVOC para el dron, el cargador y tres baterías, y mi documentación. ⚠️ La regla de oro del cicloviajero: Es absolutamente imprescindible que todas tus bolsas para la bicicleta sean totalmente impermeables si quieres viajar tranquilo. No te conformes con fundas externas para la lluvia; asegúrate de que el material y las costuras de las bolsas sean 100% estancas . Que se te moje el saco de dormir antes de una noche fría o que se dañe tu cámara de fotos en mitad de un monzón, puede arruinarte el viaje. Equipo de acampada y vestimenta 3. Material de Acampada: Tu hogar en cualquier parte del mundo. Cuando estás viajando por el mundo en bicicleta , tu tienda de campaña deja de ser un simple artículo de ocio para convertirse en tu hogar, tu refugio y tu único espacio de privacidad. Pasar la noche al aire libre no solo es la clave para mantener ese presupuesto bajo de 100 dólares al mes, sino que es la mejor manera de fundirte con el entorno. Tras cientos de noches acampando en desiertos, selvas y montañas, he aprendido que en el material de acampada no se busca el lujo, sino la habitabilidad, la resistencia a los elementos y un descanso de calidad que te permita regenerar el cuerpo lo máximo posible para la jornada siguiente. Esta es la equipación real que llevo en mis alforjas para montar mi hogar en cualquier rincón del planeta: Tienda de campaña ligera (MSR Elixir 2): A lo largo de mi viaje por el mundo he desgastado un total de cuatro tiendas, todas ellas de tres estaciones. Desde agosto de 2025 utilizo la MSR Elixir 2 (con un precio aprox. de 300 USD). Sus 2.5 kg de peso no la convierten en la más ligera del mercado, pero lo compensa con creces gracias a su espectacular robustez, su amplio espacio interior y una resistencia al agua sobresaliente ante tormentas extremas. Colchoneta ligera: Es una pieza absolutamente fundamental para el descanso. Si vas a acampar en bicicleta de forma constante, no escatimes aquí. Por el mismo dinero que te costarían un par de noches en una guesthouse convencional, puedes adquirir una colchoneta de calidad que aísle tu cuerpo del frío del suelo y cuide tu espalda. Saco de dormir (Therm-a-Rest Questar -6C): El frío nocturno puede quebrarte las fuerzas. Actualmente viajo con este saco debido a su excelente temperatura de confort, su amplio espacio interior para poder moverte, su peso contenido (menos de 1 kg) y la altísima calidad de aislamiento que ofrece su plumón. Sábana protectora (Liner): Un finísimo y ligero trozo de tela que cumple una doble función vital. Te ayuda a no ensuciar el interior del saco los días en los que la ruta no te ha permitido tomar una ducha, y funciona como sábana durante las noches de calor. Filtro de agua para viaje: Tu seguro de salud en zonas remotas. Un buen filtro de agua por gravedad o bombeo te librará de parásitos y bacterias peligrosas. Es un elemento obligatorio si tu ruta incluye África o regiones aisladas de Asia. Aquí, la calidad no es negociable. Cocina de camping (Trangia 27): Durante mis primeros siete años y medio de viaje cargué con un clásico hornillo de gasolina. Era pesado, se obstruía constantemente con el combustible sucio de algunos países y sus repuestos eran caros. En agosto de 2025 tomé la decisión de cambiarlo por el sistema Trangia 27-6 , y estoy encantado. Es una cocina de aluminio ultraligero que funciona con alcohol. El kit viene completamente integrado: incluye un paravientos, una sartén (que uso también como plato), dos cazuelas antiadherentes, una tetera y el propio quemador, además de un mango de aluminio para maniobrar las cazuelas cuando están calientes. Eficiencia pura. Silla plegable ultraligera: Muchos la consideran un lujo innecesario, pero cuando acampas a diario y te toca ejercer de chef sobre el suelo, agradecerás enormemente tener un respaldo donde descansar la zona lumbar. Es un pequeño peso extra que no me duele en absoluto cargar. Luz frontal LED: Tu iluminación al caer el sol para cocinar, reparar la bicicleta o leer dentro de la tienda. Asegúrate de que sea recargable mediante puerto USB para poder darle vida con tu power bank o en cualquier enchufe durante tus descansos en ruta. Cuerda de lavandería: Llevar cuatro metros de cuerda fina en un bolsillo lateral te permitirá colgar y secar tu ropa al sol después de lavarla al finalizar la jornada. Imprescindible si lo tuyo es la acampada diaria. La tienda de campaña como puente hacia los demás. ⛺ El valor de la vulnerabilidad: Montar una tienda de campaña en los límites de una aldea o en un terreno comunal, es el mayor generador de historias del Proyecto Voice . Al no encerrarte entre las cuatro paredes de un hotel, quedas expuesto y visible. Lejos de ser peligroso, esta sencillez desarma a las comunidades locales. Ver que cocinas con un pequeño hornillo de alcohol y que duermes sobre la tierra, despierta el respeto y la hospitalidad más pura de quienes a menudo se acercarán a tu campamento para ofrecerte comida caliente, agua limpia y, sobre todo, una conversación sincera. 4. Ropa de invierno y de verano: El armario minimalista. Llevar en tus bolsas la ropa necesaria para cruzar un desierto a 50°C y, al mismo tiempo, la protección suficiente para sobrevivir a una tormenta helada en un puerto de montaña a miles de metros de altitud, parece una misión imposible. Cuando viajas de forma continuada durante años, no puedes elegir una sola estación: tienes que cargar con el año completo en apenas unos litros de espacio . La clave para lograrlo no está en comprar prendas técnicas de precios astronómicos, sino en dominar el arte del minimalismo y entender el concepto de la versatilidad. No necesitas un armario lleno; necesitas unas pocas piezas estratégicas que funcionen juntas. Para lograr este equilibrio sin sobrecargar la bicicleta, la regla de oro se resume en tres principios básicos: El sistema de capas (vestirse como una cebolla): Olvídate de los abrigos gruesos y pesados que ocupan una alforja entera. La estrategia inteligente consiste en superponer capas finas. Una camiseta técnica transpirable, una capa térmica ligera (como un forro polar fino) y una chaqueta cortavientos e impermeable son suficientes para soportar casi cualquier clima. Si hace frío, te las pones todas; si sale el sol, te las vas quitando. Prioridad absoluta al secado rápido: En la ruta la ropa se lava a mano y se seca a la intemperie, por eso el algodón es tu enemigo: tarda horas en secarse y retiene la humedad. Opta por fibras sintéticas o lana merina ligera, materiales que se secan en cuestión de minutos al sol o con el mismo viento del pedaleo. Elimina los "por si acaso": Si una prenda no tiene al menos dos funciones claras o no la vas a usar de forma recurrente, déjala en casa. En una vuelta al mundo en bicicleta , la comodidad de pedalear ligero se agradece infinitamente más que la variedad estética. El armario dividido: De los desiertos a las montañas. Al organizar tu ropa, divide mentalmente tu equipaje en dos bloques muy sencillos, sin complicarte con listas interminables: Tu ropa de verano y pedaleo diario: Ropa muy ligera, transpirable y que ofrezca una buena protección contra la radiación solar directa. Camisetas cómodas, pantalones cortos (o desmontables) y elementos esenciales como una gorra y gafas de sol para proteger la vista en las jornadas más duras. Tu ropa de invierno y campamento: Un conjunto térmico interior (mallas y camiseta de manga larga) que guardes siempre seco en el fondo de tus bolsas impermeables. Este conjunto es tu salvavidas para el momento en que dejas de pedalear, el cuerpo se enfría y toca montar la tienda o pasar la noche a la intemperie. La vestimenta como herramienta de cercanía en el Proyecto Voice. 👕 Una reflexión humana: En el cicloturismo de larga distancia, la ropa cumple una función que va mucho más allá de protegerte del clima: es tu carta de presentación ante el mundo. Si llegas a una aldea vestido de pies a cabeza con ropa de neón reflectante, logotipos de marcas y un aspecto hipertecnológico, creas una barrera visual inmediata. Parecerás un turista inalcanzable. Al viajar con ropa sencilla, de colores neutros, la distancia desaparece. V estir de forma humilde y cercana es vital. Cuando las personas ven que vistes de forma tan sencilla como ellos, que tu ropa muestra las marcas del camino y que no buscas ostentar, las barreras caen por completo. 5. Herramientas y repuestos: El arte de la autosuficiencia. Si no quieres verte en serios apuros, especialmente al pedalear por rutas alejadas de la civilización, debes asumir una realidad: te va a tocar cargar con el peso de un conjunto de herramientas esenciales . Tu bicicleta va a sufrir desgaste, rozamiento y roturas debido a los miles de kilómetros, el agua, el barro y el polvo de los caminos. Mi primer y más valioso consejo antes de comprar cualquier herramienta es este: invierte en conocimiento . Realizar un buen curso de mecánica básica y avanzada ajustado a los componentes específicos de tu bicicleta, antes de comenzar el viaje, te aportará una tranquilidad incalculable en la ruta. El mejor repuesto es saber qué hacer cuando algo falla. A continuación, te detallo el "taller portátil" mínimo y optimizado que considero imprescindible llevar en las alforjas para resolver el 90% de los imprevistos mecánicos en una vuelta al mundo en bicicleta : Mecánica: Herramientas en ruta Herramientas indispensables en ruta. Herramienta multiusos de calidad: Asegúrate de que incluya llaves Allen (de todas las medidas de tu bici), destornillador y, de forma obligatoria, un tronchacadenas robusto. Desmontables de alta resistencia: Para poder sacar la cubierta de la rueda sin dejarte las manos ni romper el plástico a las primeras de cambio. Bomba de mano de doble acción: Que sirva tanto para válvulas finas (Presta) como gordas (Schrader) y que te permita meter buena presión sin desfallecer en el intento. Llave de radios: Vital para centrar la rueda sobre la marcha si un radio se parte o se destensa por el peso del equipaje. Kit de limpieza básico: Un cepillo pequeño, un trapo y un buen lubricante de cadena para condiciones secas o húmedas. Una transmisión limpia alarga la vida de los componentes miles de kilómetros. Repuestos esenciales que te salvarán el viaje. Cámaras de aire y parches a puñados: Aunque uses sistemas tubeless, llevar al menos dos cámaras de repuesto de tu medida y un buen kit de parches con pegamento fresco es innegociable. Radios de repuesto: Lleva siempre contigo 4 ó 5 radios de la medida exacta de tus ruedas (delantera y trasera a veces varían). Puedes encintarlos al propio cuadro de la bicicleta para que no ocupen espacio en las bolsas. Eslabones rápidos de cadena (Missing Links): Si la cadena se parte por la tensión en una subida, con el tronchacadenas eliminas el eslabón roto y con el eslabón rápido vuelves a unirla en menos de dos minutos. Cables de cambio y de freno: Ocupan poquísimo, no pesan nada y se acaban deshilachando con los meses de uso continuo. Pastillas o zapatas de freno de repuesto: Un juego extra guardado en tus bolsas te garantizará poder frenar con seguridad al bajar un puerto de montaña imprevisto. Bridas de plástico y cinta americana: Los dos mejores inventos de la historia para reparaciones de emergencia de cualquier elemento del equipo o de la bici. Imprescindibles! La mecánica rural: Una lección de ingenio en el Proyecto Voice. 🔧 Compartiendo el ingenio del camino: Tener conocimientos de mecánica no solo te salva a ti, sino que te conecta con la realidad local de los lugares que cruzas. En muchos países en vías de desarrollo de África o Asia, la bicicleta no es un deporte, es el único medio de transporte y de trabajo para familias enteras. Cuando sufres una avería cerca de una pequeña comunidad desfavorecida y te ven sacar tus herramientas, el magnetismo es inmediato. Los mecánicos locales, acostumbrados a trabajar sin recursos y a solucionar problemas imposibles con un trozo de alambre y unos alicates viejos, se acercarán a curiosear. Esos momentos de "taller a ras de suelo" son pura esencia del Proyecto Voice . El idioma deja de ser una barrera porque te comunicas a través de los engranajes, la grasa y el metal. Al final, reparar tu bicicleta en una aldea remota a menudo se convierte en la excusa perfecta para terminar compartiendo un té, intercambiando trucos de ingenio y escuchando la historia de supervivencia diaria de quien te está ayudando. Documentar el viaje 6. Documentar el viaje: El equipo de fotografía y vídeo. Viajar por el mundo en bicicleta es una experiencia transformadora, pero mi viaje tiene una razón de ser muy específica que va más allá de la simple aventura. Como fotógrafo humanitario , mi propósito en la ruta es documentar las necesidades reales de los rincones más aislados del planeta con una idea fija: dar voz a los más desfavorecidos . A diferencia de la tendencia actual de buscar la gratificación instantánea y superficial de las redes sociales, desde el nacimiento del Proyecto Voice asumí un compromiso inquebrantable: compartir las experiencias del viaje, las crónicas humanas y el archivo fotográfico completo directamente en mi "hogar digital", mi página web: josebaetxebarria.com . Para poder capturar la dignidad, la dureza y la belleza de las realidades humanas a ras de suelo sin que la bicicleta colapse por el peso, utilizo un equipo de documentación profesional, compacto y altamente estratégico: El equipo fotográfico: Capturar la esencia humana. Para la fotografía social y de retrato puro, sigo confiando en la fiabilidad del formato clásico, priorizando la nitidez y la intención antes que la multifuncionalidad: Cámara Réflex (DSLR): Una cámara dedicada exclusivamente a la fotografía, sin opción de grabación de vídeo. Esto me obliga a separar mentalmente el momento de congelar una mirada del momento de filmar una escena. Trípode específico para réflex: Imprescindible para autorretratos en ruta o capturas de larga exposición que requieran estabilidad absoluta. El trío de lentes estratégicas: Un objetivo variable (10-20 mm): Ideal para contextualizar el entorno, mostrar la inmensidad de los paisajes o fotografiar en espacios interiores muy reducidos dentro de los hogares locales. Es la lente que más utilizo. Un objetivo fijo (50mm): La lente por excelencia del fotógrafo documental. No deforma, ofrece una apertura luminosa espectacular y se acerca de forma idéntica a la perspectiva del ojo humano. Un teleobjetivo (70-210mm): Fundamental para conseguir compresión de planos en el paisaje y para realizar retratos espontáneos con la discreción necesaria para no alterar la naturalidad de la escena. Es la lente que menos utilizo. La producción de vídeo en ruta: Dinamismo y acción. Para capturar el movimiento del viaje y la narrativa en vídeo, confío en la versatilidad de los sistemas de acción rápidos y la potencia móvil: GoPro Hero 13 con accesorios de manillar: Equipada con diferentes lentes accesorias y filtros ópticos. En el manillar de la bicicleta llevo soportes específicos que me permiten accionar la cámara y grabar en marcha cuando la carretera o el entorno se vuelven dinámicos. Cuenta con su propio trípode pequeño de mano. iPhone 15: Por la brutal potencia de sus cámaras tanto para fotografía espontánea como para vídeo en alta resolución. Es una herramienta que utilizo muchísimo en el día a día de la ruta debido a su inmediatez. Llevo dos soportes diferentes en el manillar para tenerlo siempre accesible como navegador y herramienta de captura rápida. Perspectiva aérea y sonido: Las herramientas del Proyecto Voice. Dar voz implica, de forma literal, registrar el sonido de las personas y el contexto de su entorno: Dron DJI Flip (249 gramos): Al pesar menos del límite legal de los 250 gramos, me evita muchísimos problemas burocráticos en las fronteras de diferentes países. Viajo con su control remoto con pantalla integrada, el cargador y un total de tres baterías para garantizar autonomía en zonas donde no hay red eléctrica. Es clave para mostrar el aislamiento de las comunidades a las que llego. Dos micrófonos DJI inalámbricos: Estas pequeñas piezas son el alma tecnológica del Proyecto Voice. Me permiten conectar el audio directamente a la GoPro, al teléfono o al dron para registrar con nitidez profesional los testimonios, las entrevistas y las voces de la gente del camino, aislando el ruido del viento o del entorno. Auriculares AirPods: Para monitorizar el audio grabado y editar con precisión. El estudio digital portátil y energía. Llevar un flujo de trabajo profesional en mitad de la nada requiere capacidad de procesamiento y energía de reserva: Portátil MacBook Air: Ligero, extrafino y con una autonomía de batería excelente. Es mi mesa de edición donde proceso las fotografías, edito los vídeos y redacto los artículos que se publican en la web. Dos Power Banks de alta capacidad: Mi seguro de vida energético en ruta para poder cargar el teléfono, los micrófonos y las baterías de las cámaras cuando paso varios días en régimen de acampada libre estricta. El respeto y la ética, la base del Proyecto Vocie. 📸 El respeto antes que el disparo: Cargar con todo este equipo tecnológico en zonas vulnerables requiere una enorme responsabilidad ética. Como fotógrafo del Proyecto Voice , jamás llego a un lugar apuntando con una cámara. La tecnología intimida y construye muros. Mi protocolo es siempre el mismo: llegar en bicicleta, presentarme, hablar, escuchar y, solo cuando durante la convivencia se ha establecido un puente de confianza mutua y respeto, preguntar si puedo sacar la cámara. El objetivo no es "llevarse" una foto del lugar, sino construir una imagen junto a ellos. Las cámaras y los micrófonos de este equipaje no son armas de explotación turística; son altavoces puestos al servicio de las personas más humildes del planeta. Consejos clave para el viaje Consejos clave antes y durante tu vuelta al mundo en bicicleta Si has llegado hasta aquí, ya tienes las bases teóricas de lo que implica este viaje. Sin embargo, cuando estás sobre el terreno, la diferencia entre una jornada inolvidable y un día de absoluta frustración radica en los pequeños detalles. A modo de resumen ejecutivo, he recopilado mis reglas de oro en ruta . Considéralo una lista de verificación mental para repasar antes de dar la primera pedalada y para recordar cuando estés en mitad del camino: 1. Bicicleta y Equipamiento: Tu armadura técnica. El acero como aliado remoto: Si tu ruta incluye zonas aisladas o países en vías de desarrollo, opta por un cuadro de acero cromoly. Ante una fisura improbable, cualquier soldador de camiones o talleres agrícolas en mitad de África o Asia te lo podrá reparar. El aluminio o el carbono requieren soldadura especializada imposible de encontrar en ruta. Domina tu máquina: No salgas de casa sin saber arreglar un pinchazo, cambiar un eslabón de la cadena, sustituir pastillas de freno, cambiar cables o centrar un radio roto. La autonomía mecánica es tu mayor tranquilidad. Optimiza el binomio Alforjas/Bikepacking: Elige el sistema según el tipo de terreno por el que principalmente vas a pedalear. Si vas a salirte mucho del asfalto, el bikepacking compacta el peso, evita que la bici "cocee" y reduce drásticamente el desgaste por vibración. Los tres salvavidas inesperados: Lleva siempre un rollo de cinta americana (repara desde una alforja rota hasta la tela de tu tienda de campaña), varias bridas de plástico para fijar temporalmente alguna pieza rota, e instala al menos un espejo retrovisor en tu manillar. Este último detalle no es estética: te salvará la vida al avisarte de camiones u otros vehículos que se aproximan por detrás. Si puedes llevar dos, mejor que uno. 2. Planificación y Logística: Moverse con inteligencia. El clima manda, tú obedeces: Diseña tu ruta esquivando en la medida de lo posible los monzones, las temporadas de lluvias extremas y los inviernos de alta montaña. Forzar el cuerpo bajo condiciones climáticas insoportables solo te llevará al agotamiento temprano. Burocracia anticipada: Muchos visados son un dolor de cabeza o imposibles de tramitar en fronteras terrestres. Utiliza herramientas fiables como passportindex.org para chequear en tiempo real los requisitos de entrada de cada nacionalidad antes de aproximarte al límite del país. La discreción es seguridad: Distribuye tu dinero en efectivo en diferentes bolsas y escondites de la bicicleta. Un consejo de oro: intenta no abrir tus alforjas principales cuando estés rodeado de multitudes curiosas . Si necesitas sacar algo, hazlo en un lugar tranquilo antes de llegar a los núcleos urbanos. Seguridad digital en redes: Por tu propia protección, nunca publiques tu localización exacta en tiempo real ni la ruta exacta que tomarás al día siguiente en tus redes sociales. Ve con un desfase de unos días en tus publicaciones públicas. 3. Preparación Física y Salud: Cuida el motor. Entrenamiento progresivo: No empieces el viaje pedaleando 100 kilómetros con la bici cargada. Las semanas previas, haz salidas cortas aumentando el peso de las alforjas de forma muy progresiva para que tus tendones, rodillas y músculos se adapten al lastre. Hidratación obligatoria: Bebe agua de forma constante, incluso cuando no sientas sed. Cuando el cuerpo te pide agua en ruta, ya estás en las primeras fases de la deshidratación, lo que destruirá tu rendimiento físico. Salud preventiva: Lleva tu cartilla de vacunación internacional al día según las exigencias sanitarias de cada continente y carga siempre con un botiquín básico de primeros auxilios enfocado en desinfección, curas y problemas estomacales. 4. Psicología en Ruta: La mentalidad del Proyecto Voice. La flexibilidad como religión: Mantén una actitud abierta al cambio. Si una frontera se cierra, el clima empeora o la bicicleta se rompe, acéptalo como parte de la aventura. No te obsesiones con los kilómetros diarios ; las vueltas al mundo no son una carrera de velocidad, son pruebas de resistencia y adaptabilidad. El idioma de la empatía: Antes de cruzar una frontera, haz el esfuerzo de aprender al menos cinco palabras básicas en el idioma local: Hola, Gracias, Por favor, Bicicleta y Agua. Un "gracias" en la lengua nativa abre más puertas que todo el dinero del mundo. Honra la hospitalidad: Agradece siempre la generosidad de la gente. En muchísimas culturas, que un desconocido te invite a su mesa o te ofrezca su techo es el mayor honor que pueden concederte; rechazar una invitación sin un motivo de peso puede resultar profundamente ofensivo. Déjate cuidar y escucha sus historias Preguntas frecuentes FAQ Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el gran viaje por el mundo en bicicleta A lo largo de los nueve años que llevo pedaleando por el planeta , hay una serie de dudas que se repiten constantemente en los correos que recibo, en las charlas a ras de suelo y en los encuentros con otros viajeros. Para cerrar esta guía completa, he recopilado las preguntas más frecuentes respondiéndolas sin rodeos, combinando los datos técnicos que hemos visto a lo largo del texto con las vivencias más humanas de mi propia ruta. ¿Cuánto cuesta dar la vuelta al mundo en bicicleta? El coste es totalmente elástico y depende de tu estilo de vida. Como desglosamos en la sección de presupuesto, un enfoque de acampada libre y cocina propia puede rondar los 100 USD al mes en regiones económicas. Un viaje con mayor equilibrio entre acampada y hostales oscila entre los 300 y 500 USD al mes , mientras que un viaje de total confort supera los 1.000 USD mensuales . Lo importante es entender que el dinero no debe ser la barrera para arrancar. ¿Cómo financiarse mientras viajas en bicicleta? En mi caso particular, el viaje se financia de una forma directamente ligada a mi profesión y a mi propósito. Vendo algunas de las fotografías que tomo en la ruta a través de la tienda solidaria de mi página josebaetxebarria.com . Además, este mecanismo tiene un motor social: el 50% de la venta de cada fotografía lo destino íntegramente a Alas para el futuro , un proyecto de educación infantil en Camboya del que soy fundador y financiador. Asimismo, el Proyecto Voice cuenta con el apoyo de seguidores comprometidos que realizan pequeñas donaciones voluntarias para mantener el altavoz encendido. ¿Qué bicicleta es la mejor para dar la vuelta al mundo? No existe una bicicleta perfecta universal, sino la adecuada para tu plan de viaje. El precio medio de una buena montura oscila entre los 2.000 y 3.000 USD . Para un viaje enfocado en asfalto y velocidad, una de aluminio de 29" es ideal. Sin embargo, para la aventura pura de exploración y caminos rotos, recomiendo un cuadro de acero cromoly (como mi actual Surly Bridge Club con transmisión Shimano Deore 1x11), ya que el acero absorbe mejor los impactos y se puede soldar en cualquier taller mecánico del tercer mundo. ¿Qué llevar en las alforjas para un largo viaje en bicicleta? La premisa es el minimalismo extremo para no castigar las piernas. Tu equipaje debe contener un sistema de acampada fiable de tres estaciones (como la MSR Elixir 2), un saco para temperaturas bajo cero, una colchoneta aislante, ropa técnica versátil para usar por capas (invierno/verano), herramientas de autosuficiencia y un filtro de agua. En mi caso, añado el equipo profesional de fotografía y el dron para cumplir con la labor documental del proyecto. ¿Qué herramientas básicas se necesitan para cicloturismo de larga distancia? Debes llevar un kit que te permita solucionar de forma autónoma el 90% de las averías en zonas remotas. Esto incluye una herramienta multiusos con tronchacadenas , desmontables, bomba de aire, llave de radios, parches, cámaras de repuesto, eslabones rápidos, cables de repuesto, pastillas de freno y tres elementos que salvan vidas: cinta americana para reparaciones de emergencia, bridas de plástico para fijar temporalmente alguna pieza rota, y un espejo retrovisor en el manillar para controlar el tráfico trasero. ¿Cuánto tiempo se tarda en dar la vuelta al mundo en bicicleta? Depende por completo de tu filosofía. Un enfoque deportivo o con límite de tiempo puede cubrir los continentes en 1 o 2 años . Un viaje de inmersión cultural suele requerir entre 3 y 5 años . Por último, cuando entiendes el viaje como una escuela y una forma de vida —como es mi caso, que llevo nueve años en ruta y calculo que me quedan otros tantos —, la duración pasa a ser indefinida. ¿Cuántos kilómetros se pueden recorrer por día en bicicleta en un viaje por el mundo? Mi media diaria suele oscilar entre los 50 y los 100 kilómetros . Todo depende del desnivel, del viento en contra, de la fatiga acumulada o de si decido detenerme por completo durante unos días para convivir y documentar la situación de alguna familia vulnerable. Como anécdota, mi "récord" personal está en 182 kilómetros en una sola jornada , una paliza física que me vi obligado a dar porque mi visado de La India caducaba esa misma noche y necesitaba cruzar urgentemente la frontera de Nepal. ¿Cómo cruzar océanos y continentes con una bicicleta? Aunque la esencia del viaje es terrestre, la geografía y la geopolítica imponen sus reglas. Cuando toca cambiar de continente o cuando te deniegan el visado para un país intermedio y no hay alternativa, toca dar un "salto". No es un proceso agradable tener que desmontar la bicicleta, proteger los componentes y empaquetarlo todo, pero las únicas opciones viables para estos tramos son el avión o las rutas marítimas en barcos de carga o ferris. ¿Es seguro viajar en bicicleta por el mundo? Rotundamente sí. El mundo es un lugar infinitamente más hospitalario de lo que muestran los informativos; la inmensa mayoría de las personas son buenas y saldrán a ayudarte. No obstante, el riesgo cero no existe. En mis más de ocho años de pedaleo he tenido dos percances muy graves: En Sierra Leona (África): Fui retenido y sometido a 33 interrogatorios en diferentes comisarías de policía bajo acusaciones infundadas de terrorismo, una experiencia durísima de la que salí bastante mal parado psicológica y físicamente (tengo las crónicas detalladas en la sección de Blog/Noticias de mi web). En el Estado de Nayarit (México): Sufrí una brutal agresión por parte de un camionero en la carretera. Me costó estar tres días completamente inmovilizado, un bache donde la calidad humana local volvió a brillar, ya que el ayuntamiento del pueblo se hizo cargo por completo de mis gastos de alojamiento en un hotel hasta que pude recuperarme. ¿Qué visados se necesitan para un viaje en bicicleta de larga distancia? Necesitas un pasaporte con más de seis meses de validez y páginas libres suficientes, fotos de carné y el certificado internacional de vacunación contra la Fiebre Amarilla. Para planificar las fronteras, recomiendo usar la plataforma passportindex.org . Recuerda que muchos visados se pueden tramitar de forma electrónica (e-Visa), pero otros te obligarán a detenerte en las capitales de la ruta para solicitarlos presencialmente en las embajadas. ¿Qué sucede si enfermas o te lesionas viajando en bicicleta? Es una de las situaciones de mayor vulnerabilidad. Yo personalmente viajo sin seguro de viaje privado debido al elevadísimo coste económico que supone renovar una póliza internacional año tras año de forma continuada; sin embargo, reconozco que es una herramienta fundamental si dispones de los recursos para cubrirla. Cuando el cuerpo falla en mitad de la nada, te toca parar, refugiarte en la tienda de campaña y abrazar la paciencia, confiando a menudo en la maravillosa solidaridad de las comunidades locales que siempre terminan tendiéndote la mano.

  • Joseba Etxebarria | Fotografía Documental y Humanitaria

    Joseba Etxebarria, fotógrafo humanitario español y fundador del Proyecto Voice. Imágenes con alma de su vuelta al mundo en bicicleta activa en 2026 y proyectos sociales. EXPLORA EL PORTFOLIO DE FOTOGRAFÍA ➜ JOSEBA ETXEBARRIA Fotografía Humanitaria y Documental Desde el año 2010 recorro el mundo en bicicleta a través de mi Proyecto Voice : una expedición humanitaria y documental creada para convivir con comunidades frecuentemente olvidadas y dar visibilidad a sus historias. La fotografía documental es la herramienta que me permite compartir esas realidades y promover el respeto por los Derechos Humanos. Del mismo viaje nacen también Alas para el Futuro , nuestro proyecto educativo en Camboya, y Human Gallery , un espacio cultural dedicado al encuentro y la reflexión a través de la imagen. Esta web reúne más de dieciséis años de historias, fotografías y proyectos construidos sobre una misma convicción: conocer, comprender y acercar realidades para contribuir a un mundo más humano. Cuatro proyectos . Un mismo propósito: utilizar el viaje , la fotografía , la educación y la acción social para acercar realidades, generar conciencia y construir puentes entre culturas. VUELTA AL MUNDO EN BICICLETA PROYECTO VOICE El 22 de mayo de 2010 inicié la vuelta al mundo en bicicleta con un claro propósito: convivir con aquellas comunidades que el mundo parece haber olvidado y dar voz a sus realidades a través de mi cámara. Una expedición documental y social que continúa activa en 2026 . Datos de la ruta: 5 de octubre de 2026 País actual: Camboya. Días sobre la bicicleta: 3.234 días. Kilómetros pedaleados: 77. 064 km. Países visitados en bici: 41 países. (Países visitados sin bici: 59 países ) Continentes cubiertos: 4 (África, América, Asia, Europa). EN INSTAGRAM ➜ GUÍA COMPLETA ➜ TODA LA INFO DEL PROYECTO ➜ CRÓNICAS DEL VIAJE ➜ FOTOGRAFÍA LAS HISTORIAS Proyecto de fotografía documental centrado en los Derechos Humanos , la dignidad y la capacidad de resiliencia humana. Historias reales de personas y comunidades del mundo. Series de fotografía: Infancia y Adolescencia Nuestros Mayores Gente del Mundo Educación Hogar y Familia Desarrollo Paisajes y Detalles FOTOGRAFÍA: LAS HISTORIAS ➜ ALAS PARA EL FUTURO PROYECTO DE EDUCACIÓN El acceso a la educación es un derecho fundamental del que otros muchos dependen y mediante nuestro programa de educación infantil , trabajamos para que esto se cumpla en un grupo de niñas y niños de Camboya . CONOCER EL PROYECTO ➜ HUMAN GALLERY EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍA Espacio cultural y social creado en Camboya para promover el encuentro, la reflexión y el diálogo a través de la fotografía documental . VER GALERÍA VIRTUAL ➜ Viajar por el mundo: El postureo del viaje en redes sociales ¿Viajamos para contribuir al mundo o para alimentar nuestro ego? Después de compartir la mañana con los niños de nuestro programa de educación, y sus familias, reflexiono sobre el preocupante auge del "postureo digital" y los viajes con propósito. Una declaración de principios, directa y sin filtros, sobre lo que significa viajar con responsabilidad hoy en día. Viaje | Vuelta al mundo Esclavitud moderna: Tres noches en la cantera | La India En mitad de mi viaje en bicicleta por el estado de Maharashtra, un inesperado aviso de dinamita me adentró en el corazón de una cantera de piedra. Allí pasé tres días conviviendo con la durísima realidad de la esclavitud moderna, documentando el trabajo infantil de sol a sol y la inquebrantable dignidad de los "sin vida". Fotografía | Las historias Human Gallery: Protegiendo la infancia en Camboya Una mirada atrás a la esperada reapertura de nuestro espacio en la calle 2 de Battambang tras la pandemia. Analizamos el impacto de la crisis turística en las familias rurales de Banan y cómo reactivamos el proyecto "Alas para el Futuro" para devolver a los niños a las aulas y reponer sus bicicletas escolares. Human Gallery | Testimonio visual La Bestia: El tren de la muerte y la realidad migrante | México Una inmersión profunda en la ruta migratoria más peligrosa de América. Analizamos las causas, los riesgos de extorsión y los accidentes en las vías de "La Bestia", compartiendo los dos meses de vivencias y fotografía documental que pasé junto a los migrantes en la frontera sur de México. Fotografía | Las historias 1 2 3 4 5 Artículos publicados

  • Vuelta al mundo en bicicleta: Proyecto VOICE | Joseba Etxebarria

    La vuelta al mundo en bicicleta del fotógrafo español Joseba Etxebarria, es un proyecto fotográfico de sensibilización social que en 2026 lleva ya activo 9 años y puede inspirarte para tu viaje de Bicepaking o cicloturismo. Proyecto Voice. EXPEDICIÓN LA VUELTA AL MUNDO EN BICICLETA INSTAGRAM La vuelta al mundo en bicicleta de Joseba Etxebarria es una expedición humana, social y artística que se inició en 2010 y continúa activa en 2026 . A través del Proyecto Voice , el fotógrafo humanitario español recorre el planeta con un propósito claro: utilizar la fuerza de la fotografía documental para dar voz a los más vulnerables. Aquí encontrarás las historias reales de un gran viaje en bicicleta alrededor del mundo que no se detiene. Si buscas inspiración para un gran viaje en bicicleta por África , Asia , América o Europa , seguro que aquí la encontrarás. Además, en su nueva guía completa para viajar en bicicleta , descubrirás consejos reales para organizar tu ruta, decidir qué bicicleta elegir, cómo financiar tu viaje o cómo cruzar continentes con una bicicleta. Puedes seguir las actualizaciones diarias de la ruta en Instagram . Estadísticas de la ruta Actualizadas el 5 de octubre de 2026 Para responder a quienes buscan los datos reales sobre la vuelta al mundo en bicicleta (Proyecto Voice), aquí actualizo los números de la ruta desde que la expedición comenzó el 22 de mayo de 2010 en Vitoria-Gasteiz y continúa activa en 2026 , con actualizaciones periódicas desde el mapa de ruta . País actual: Camboya. Datos reales del viaje: Días sobre la bicicleta: 3.234 días. Kilómetros pedaleados: 77. 064 km. Países visitados en bici: 41 países. (Países visitados sin bici: 59 países ) Continentes cubiertos: 4 (África, América, Asia, Europa). 📌 Nota de transparencia: Aunque salí de España en 2010 (llevo 12 años sin regresar), solo contabilizo como días de viaje los de pedaleo efectivo (9 años en total). El resto del tiempo la ruta ha hecho pausas obligadas por lesión en el menisco de mi rodilla izquierda o para gestionar sobre el terreno el proyecto infantil Alas para el futuro y Human Gallery en Camboya. Mi compromiso con las causas que documento está siempre por encima de los kilómetros. Último diario de ruta ➜ Cómo nació el Proyecto Voice: El origen de una vuelta al mundo en bicicleta Todos experimentamos un punto de inflexión en la vida, ese momento clave que detona nuestra transformación personal . El mío llegó a los 43 años. Las herramientas con las que contaba en ese momento eran mí cámara de fotos, una gran mochila de 27 kg cargada sobre la espalda y una convicción profunda: la necesidad de cambiar de rumbo. De la indignación al gran sueño del cambio. Vivía saturado por las injusticias de nuestro sistema, viendo cómo la opulencia de los países desarrollados se sostiene, a menudo, sobre el olvido de las regiones más vulnerables. Ante esta realidad, tomé una decisión irrevocable: renunciar a la seguridad de un buen salario fijo para volcarme en un gran sueño. Quería ser parte del cambio. Como preparación para el gran reto que vendría después, inicié una primera aventura a pie. Caminé bordeando todo el contorno del Estado español durante cuatro meses y medio, una experiencia vital que asentó las bases de mi futuro proyecto. Fotografía social para dar voz a los sin voz. El 22 de mayo de 2010 , arranqué desde Vitoria-Gasteiz el viaje que transformaría mi vida para siempre: la vuelta al mundo en bicicleta . Así es como cobró vida el Proyecto Voice . La esencia de este viaje no es la velocidad, sino la pausa. Viajo en bicicleta para integrarme en las comunidades, convivir con las personas que gran parte del mundo ha decidido ignorar, y conocer su realidad humana. A través de la fotografía documental , mi objetivo principal es dar voz a los sin voz , rescatando del olvido las historias de aquellos que no suelen ser escuchados. Propósito del Proyecto Voice: Compromiso con los Derechos Humanos Ante el dolor lento y profundo que produce la miseria, solo caben dos opciones: la huida o el compromiso. Yo opté por lo segundo. Entendí desde el primer momento que para transformar las realidades más duras era necesario mirarlas de frente, documentándolas con absoluta honestidad, empatía y respeto. Defensa activa de la dignidad y la igualdad social. El Proyecto Voice es una iniciativa formal de fotografía humanitaria y sensibilización social que nace para defender activamente el derecho a la vida, la igualdad y la libertad de las personas. No es solo un viaje de exploración; es un compromiso firme con la justicia global. Para que este propósito genere un impacto real, el proyecto se estructura bajo tres pilares fundamentales: Dar voz a los sin voz: Convertir la cámara en un altavoz global para aquellas personas y comunidades vulnerables que una gran parte del mundo ha decidido olvidar. Concienciación y denuncia: Utilizar el poder del periodismo documental para visibilizar las injusticias y sacudir la indiferencia de las sociedades más avanzadas. Documentación con respeto: Acercarse a las realidades más complejas sin caer en el amarillismo, priorizando siempre la dignidad, la historia y la humanidad de cada protagonista. CANAL DE YOUTUBE ¿Por qué viajar en bicicleta por el mundo? La filosofía del Proyecto Voice A la hora de planificar un reto de la magnitud del Proyecto Voice , la elección del medio de transporte va mucho más allá de la simple logística; se convierte en una declaración de intenciones y en una filosofía de vida. Me preguntan por qué decidí hacer este viaje en bicicleta en lugar de caminar o utilizar transportes públicos como el autobús. La respuesta está en el equilibrio perfecto que ofrece el pedal: Frente al autobús o el coche: El motor te aísla del entorno. Te convierte en un mero espectador detrás de un cristal que avanza demasiado rápido, perdiéndote los matices del camino y las realidades de los pueblos que quedan al margen de las rutas turísticas. Frente a caminar: Aunque ir a pie ofrece una cercanía absoluta, las distancias de una vuelta al mundo harían inviable abarcar la cantidad de comunidades y realidades que el Proyecto Voice necesitaba documentar. El equilibrio perfecto entre humildad y ritmo vital. La bicicleta es el vehículo democrático por excelencia. Rompe cualquier barrera social y te sitúa al mismo nivel que las personas que encuentras en el camino. Al llegar pedaleando, te presentas con la misma humildad con la que ellos, más tarde, te abren las puertas de su hogar para compartir su vida, su historia personal y la situación de su comunidad. Además, la bicicleta ofrece el espacio mental y el tiempo exactos para asimilar diariamente la dureza y la belleza de lo vivido. Sobre el sillín no hay prisa; se vive, se siente y se viaja a la velocidad real que marca la vida. ¿Estás planeando tu propio gran viaje? Si tú también estás soñando con emprender una aventura similar y buscas consejos reales sobre el tipo de bicicleta para un largo viaje , la equipación , las mejores alforjas o cómo gestionar los visados , te invito a leer mi guía completa para organizar un largo viaje en bicicleta . En ella comparto de forma transparente toda mi experiencia técnica y humana acumulada durante más de 77.000 kilómetros pedaleados hasta hoy (octubre 2026). Y en mi blog puedes leer las crónicas del viaje . INSTAGRAM Sigue en mi perfil de Instagram las actualizaciones diarias del Proyecto Voice: La vuelta al mundo en bicicleta. INSTAGRAM ➜ Financiación con propósito: Cómo se sostiene el Proyecto Voice Un proyecto documental independiente de esta magnitud requiere un gran esfuerzo, no solo físico y emocional, sino también logístico. El Proyecto Voice es una iniciativa personal que se mantiene viva gracias a la solidaridad, el esfuerzo propio y el compromiso compartido. El motor del proyecto: Tu apoyo y la fotografía. La principal vía de financiación de esta aventura en bicicleta sigue siendo el fruto de mi propio trabajo y tu colaboración directa. El proyecto se sostiene gracias a la venta de algunas de mis fotografías documentales y otros productos exclusivos disponibles en la tienda solidaria de esta web. Cada vez que adquieres una de mis obras, no solo te llevas un pedazo de una historia olvidada a tu hogar, sino que te conviertes en el motor que permite que este viaje siga adelante y que esas realidades sigan siendo visibilizadas. Alianzas que suman: Marcas y personas comprometidas. Para seguir avanzando con paso firme en este 2026 y los años restantes hasta dar por concluida la vuelta al mundo en bici, el proyecto también se nutre de la confianza de colaboradores estratégicos. Actualmente, tengo la suerte de contar con el respaldo de algunas marcas comprometidas que patrocinan parte del material técnico que utilizo en mi día a día en la carretera. Sin embargo, el camino es largo y las necesidades técnicas evolucionan. Para seguir documentando con la máxima calidad posible, el Proyecto Voice mantiene las puertas abiertas a nuevas colaboraciones: Patrocinios de material : Si eres una marca y quieres sumarte esponsorizando equipamiento esencial (como la renovación del material fotográfico actual o equipación personal invierno/verano), tu apoyo será clave para el desarrollo del proyecto. Apoyo humano y económico: Si eres una persona física que vibra con esta causa y deseas aportar tu granito de arena mediante un apoyo económico directo, tu contribución sumará kilómetros de esperanza. Mi más sincero agradecimiento a todas las personas y marcas que, de una manera u otra, mueven los pedales del Proyecto Voice . Sin vosotros, me sería muy difícil continuar con esta labor social. ¿Cómo puedes apoyar el Proyecto Voice? Elige tu forma de sumar Si la filosofía de este viaje va contigo y quieres convertirte en parte activa del Proyecto Voice , tienes tres vías directas para colaborar y ayudarnos a seguir dando voz, y protección, a quienes más lo necesitan: 🛒 Adquiriendo fotografía con causa (Impacto Solidario): Puedes comprar cualquiera de las fotografías disponibles en la tienda de esta web. Además de llevarte una imagen con alma, el 50% de la venta se destina directamente al programa de educación infantil en Camboya Alas para el futuro . Tu arte se convierte en el futuro de un niño. Una forma rápida y segura de enviar tu aportación económica. Tu ayuda llega de manera íntegra en solo unos minutos. Por favor, recuerda indicar en el concepto que el propósito de tu apoyo es el "Proyecto Voice". 💸 Apoyo inmediato a través de TransferGo: 🏦 Transferencia bancaria directa: Si lo prefieres, puedes realizar una transferencia tradicional directamente a los datos de la cuenta bancaria aquí detallados . No olvides añadir en el concepto: "Apoyo al Proyecto Voice". Ya me encargaré yo de hacer llegar el 50% a nuestros jóvenes camboyanos beneficiarios del programa Alas para el futuro . Mapa con la ruta Ruta que estoy siguiendo en la vuelta al mundo en bicicleta El camino ya recorrido: España → Francia → Mónaco → Italia → Eslovenia → Croacia → Bosnia & Herzegovina → Albania → Montenegro → Macedonia → Grecia → Turquía → La India (1) → Nepal → China → Laos → Tailandia → Camboya (1) → Vietnam → Marruecos → Sahara Occidental → Mauritania → Senegal → Gambia → Guinea Bissau → Guinea → Sierra Leona → Liberia → Costa de Marfíl → Camboya (2) → México → Guatemala → El Salvador → Honduras → Colombia → Ecuador → Perú → Bangladesh → Argentina → Bolivia → Paraguay → Brasil → Camboya (3) → La India (2) → Camboya (4) ...

Ver todas

Noticias | Blog (20)

  • Nacida para ser libre: Diario de una vuelta al mundo en bicicleta | Sáhara

    Siete menos diez de la mañana del domingo 14 de abril de 2013. Más de tres años ya de vuelta al mundo en bicicleta. Hemos entrado en el Sáhara Occidental. Seguimos compartiendo el diario de un viaje en bicicleta. Junto a mi compañera Libertad en ruta por Sahara Occidental. Mi idea era cruzar la línea divisoria por la tarde, pero una gran duna, a escasos cinco kilómetros de esta, se presentó invitándonos a acompañarla esa noche. Mi compañera está de acuerdo; retrasamos unas horas la entrada en la tierra que clama libertad. Se trata de la única gran duna accesible y en forma de “L” que puede protegernos del viento. Al otro lado de la tranquila, estrecha y maltrecha carretera, hay un mar de ellas, pero están demasiado lejos y el terreno es arenoso. Toca empujar a mi compañera más de trescientos metros hasta llegar al rincón que previamente había ojeado. Es temprano aún y ya tenemos el campamento montado. Cámaras en mano, subo hasta lo más alto de nuestra generosa amiga. Libertad se queda vigilando que nadie ronde nuestra jaima mientras observa detenidamente la ascensión. La música, como siempre en estos casos, también me acompaña. Generosa, nuestra anfitriona me regala unas impresionantes vistas desde la parte más alta de su joroba. El silencio actúa como condimento al atracón visual. Abajo, mi compañera no me pierde de vista. Hay conexión. Este es uno de esos muchos momentos en los que uno se siente egoísta como nadie: lo tengo todo y no puedo compartirlo con aquellos que quisiera. Fotos, tomas de vídeo y memoria; podremos hacerlo un tiempo después. En nuestras alforjas tenemos arroz y media cebolla, y mientras degusto la paella típica de este viaje, Libertad espera impaciente a que le suelte prenda sobre el momento vivido arriba. —Tenemos tiempo, amiga, ahora toca engañar un poco al estómago— le digo. Al poco de acampar siempre elijo un rincón donde pasar los primeros minutos. En esta ocasión, en lo alto de la duna. Atrapados en una tormenta de arena. Hasta aquí, todo perfecto. Tres de la mañana y el viento cambia de dirección. Nuestra amiga, aun queriéndolo, no puede seguir protegiéndonos. La ventisca entra en la “L” por un lateral y con ella toda la arena que le cabe en las garras. La tienda se infla, dejando el espacio libre para que la tormenta atraviese la mosquitera y entre como Pedro por su casa. En pocos segundos se forma una nube en el interior que me obliga a anudarme la funda de la colchoneta en la cabeza, ya que es imposible respirar sin ella. Salgo rápidamente para quitarle a Libertad la funda de plástico que, al inflarse como la tienda, la está ahogando. No es suficiente y tengo que elegir entre ella o la tienda; mi amiga es lo primero. Rápido la desprendo de las alforjas, la tumbo sobre la arena, le coloco el plástico como puedo y amontono las alforjas sobre ella. Con la luz de la linterna frontal apuntando a la tienda, veo que dos de las clavijas se han soltado: el sobretecho campa a sus anchas y se puede desgarrar. Como puedo, tiro del resto de clavijas a la vez que voy enrollando la segunda piel de nuestra jaima. El criminal viento no da tregua y en pocos minutos se han amontonado casi tres centímetros de arena en el interior. Las flexibles varillas dan hasta donde dan y tengo que soltarlas también. Sin reparar en el desorden, me protejo como puedo detrás de mi compañera y el montón de alforjas, sin soltar el manojo de la tienda que tengo en los brazos. La arena se me está clavando como alfileres. Apago la luz porque asusta tenerla encendida. Toca esperar a que amanezca. Más de dos interminables horas. Lo que había comenzado como una perfecta despedida de Marruecos, en tan solo veinte minutos se convirtió en una pesadilla que me haría dormir en alerta hasta bien entrados en Senegal. Después de la acampada tiempo para reponer fuerzas Rumbo a Esmara: Entre la sed y los controles policiales. Amanece en una gasolinera aún cerrada, pero es un refugio y necesito desprenderme del rebozado de arena que llevo encima. Mientras espero a que llegue el encargado, organizo el desbarajuste que tenemos montado. Poco más tarde, un coche con cuatro ocupantes llega al sitio: el hombre de la gasolinera, el del desangelado bar y dos amigos de estos que serán los encargados de malinformarme sobre la ruta y las opciones de agua. También resultan ser los anfitriones de un desayuno a base de té, cómo no, pan y aceite. Aldeas abandonadas en Sahara —Sí, estás en el Sáhara ya— me confirman. —No tienes agua hasta algo más de cuarenta kilómetros— me aseguran en un claro español. Aseados mi compañera y yo, y sacudida la tienda en condiciones, volvemos a ponernos en ruta hacia Esmara. El fuerte viento no nos ha abandonado en ningún momento, pero esta vez nos empuja en vez de destrozarnos. Paramos en el primero de los treinta y ocho controles policiales en el Sáhara. Aún no estamos hartos de estos y pasamos un buen rato charlando con los dos gendarmes. Treinta, cuarenta, cincuenta kilómetros y vemos menos posibilidad de agua que la primera pareja de dromedarios con los que nos cruzamos en ruta. Estamos sin suministro desde hace más de hora y media y el sol trabaja cada vez con más energía. El aire es asfixiante y consigue que mi lengua se pegue al paladar, y este, a su vez, a la única neurona que me queda activa. Veinte kilómetros más y nos damos de frente con un pequeño pueblo. Los amigos de la gasolinera estaban equivocados: no eran cuarenta, sino setenta los kilómetros que nos separaban del ansiado líquido. Allí, en una pequeña casa, me sacan una garrafa de cinco litros con agua helada, a la que me abrazo como un niño a su peluche en la cuna. La familia me invita a pasar la noche con ellos, pero necesito descansar y rechazo la invitación. Haberla aceptado hubiera supuesto someterme a una nueva y larga entrevista, y mi cuerpo no estaba para tal labor. Hoy no, lo siento. Como por arte de magia, ese agua me da fuerzas para pedalear con energía hasta Esmara. Un total de 135 kilómetros desde que nos despedimos de la duna. El viento, seguro que arrepentido de la noche que nos brindó, continúa de nuestra parte y hay que aprovechar el momento. Los gendarmes vuelven a darnos el alto antes de entrar en la ciudad y, pocos metros después, lo hace también la policía. Comienzo a fruncir el ceño. —Es por tu seguridad— esta será una de las frases que más veces escucharé en este territorio que clama libertad, y a la que siempre responderé de igual forma: —Este país lo forma buena gente, no hay problema con mi seguridad. La cosa es que a vuestro rey le encanta controlar a todo aquél que entra en esta tierra—. Los dromedarios salvajes son una constante en Sahara Occidental El muro militar y la burocracia del desierto. El motivo por el cual nos desviamos de la costa por unos días y llegamos hasta Esmara no era otro que acceder al campo de refugiados, pero me indican que no puedo llegar desde allí; que debo entrar en Mauritania para subir hasta Argelia y entrar en Tinduf. Casi nada. Mi ánimo se desploma como un árbol al recibir el último hachazo. Compañía en Sahara Occidental Me dirijo, sudado y con la camiseta perfectamente teñida del color del desierto, hacia el campamento del ejército marroquí que, además de liarse a porrazos y pelotazos con los saharauis cada poco, protege a los operarios de la ONU que “trabajan” en la zona. Son cuatro kilómetros empujando a mi compañera por una impracticable pista empedrada. Tras horas de lucha contra el viento, un alto en la ruta junto a Libertad Trescientos metros antes de llegar, dos soldados comienzan a darme el alto con los brazos arriba, pero continúo empujando a Libertad hacia ellos. Insisten y yo también, lo que hace que nos saludemos a medio camino. Mientras hablo con ellos como puedo, veo a otros atrincherados y armados hasta los dientes a ambos lados de la pista, y a otros tantos en lo alto de una pequeña loma. Defecto profesional: mis ojos trabajan de forma independiente en muchos casos, aun suplicándoles un descanso. Sin llegar a los cinco minutos, puedo contar hasta catorce soldados alrededor mío. Uno de ellos está armado y tiene cara de pocos amigos. El de mayor rango, de no más de treinta años y el último en llegar, se presenta en un perfecto español. —No puedes estar aquí, es zona militar y está especialmente protegida— me dice. —Pues ya ves qué hora es y los minutos de luz que me quedan. Venía a charlar con alguien de la ONU para, además de solicitar información sobre el campo de refugiados, pedir el favor de pasar la noche aquí— le respondo sin perder de vista al resto. Este llama desde su móvil a no sé quién y, al terminar la charla, me dice que mis intenciones son imposibles. —Bueno, ¿pero no puedo hablar directamente con alguno de ellos?— le pregunto a sabiendas de la respuesta. Le muestro el amplio dossier que llevo encima donde se recoge la información sobre el proyecto, entrevistas y fotografías. —Espera que llame al jefe a ver qué me dice—. La hospitalidad es una constante en Sáhara Occidental Momento para fotografiar mentalmente todo lo que se mueve y lo que no. Mientras mis ojos y memoria trabajan, un 4x4 sale de la zona militarizada. Cuatro desgarbados soldados con más polvo encima que yo se suman a la reunión. —Estamos todos— le digo al nuevo amigo cuando termina la conversación telefónica. Este se ríe y me dice que dentro quedan otros ochocientos. También que el gran jefe está en camino—. Si no te permiten pasar la noche aquí, que será lo más probable, te vienes a mi casa, te duchas, cenas y duermes tranquilo, y ya mañana continúas camino. Mientras esperamos la llegada del "boss", cuento dos 4x4 blancos con una enorme antena en el frontal, nuevos e impolutos, que salen del recinto a toda velocidad levantando una polvareda de escándalo. Una persona en cada vehículo. En las puertas delanteras se lee claramente UN. Ni saludan a los soldados a los que han tintado de polvo, ni a mí, pero fijan su vista en Libertad. Pocos minutos después, otro vehículo de igual calibre entra con las mismas prisas. En este viajan cuatro personas de alto nivel dadas sus vestimentas; dos mujeres y dos hombres. Estos tampoco se paran a preguntar si necesito un apósito o una fabada asturiana. En fin, es lo que toca, aunque no debiera ser así, dado que ellos también acostumbran a beber cuando tienen sed. Antes de pasar la media hora, llega el jefe. El capitán, el subjefe y su asistente me estrechan la mano. Intento explicarles el motivo de mi visita pero no me dan tiempo. Noche en la jaima de Hussein y su familia —Me dicen que quieres hablar con alguien de la ONU además de pasar la noche aquí, y ni una ni otra cosa puede ser, pero tranquilo que yo te pago una habitación en el hotel de un amigo— me dice el jefe a través de mi amigo el sargento, sin darme tiempo a pestañear. —No se hable más— me digo por lo bajines. —Ni pestañees, Joseba— siento cómo me dice Libertad. Junto a mi buen amigo Hussein en mitad del Sahara Vuelvo a empujar a mi compañera los mismos cuatro kilómetros de la ida y, tras pedalear un par de ellos más, llegamos al "hotel", que no resulta ser tal. Se trata de una vieja pensión sin agua corriente ni servicios, con un pequeño lavabo fuera y un viejo catre en una sucia habitación de no más de seis metros. Pero el habitáculo tiene cuatro esquinas y en una de ellas, alguien generoso, ha dejado un pequeño balde sumamente importante para estos casos. Como siempre digo llegados estos momentos: “A caballo regalado no le mires el juanete”. La inmensidad de la meseta y el encuentro con Hassan. En el mapa había visto que el trayecto hasta El Aaiún iba a ser, cuanto menos, complicado. Y no iba muy desencaminado… Unir Esmara con la capital iba a regalarnos nuevos amigos, sí, pero también un sol capaz de derretirnos y un viento frontal bestial. Cosas del desierto. Comenzamos a subir hacia el noroeste. El primero de estos cuatro días fue casi perfecto. El viento soplaba de espaldas a ratos y del lado derecho otros tantos. En pocos kilómetros habíamos subido hasta una gran meseta tan plana como la memoria de algunos políticos. Por momentos, las vistas que tengo a mi izquierda me obligan a realizar paradas para observar, en la quietud, aquello hasta donde mi vista da de sí: un mar de arena y piedras. Una tierra nacida para ser libre. Viajamos sin coches en una estrechísima carretera de poros abiertos. No hay gente, ni agua. No hay casi vida, pero la poca que hay puedo sentirla en mi piel y emocionarme cuando llega a calar dentro. Sin apenas darme cuenta de lo pedaleado, cuando más centrado estoy en mi mundo, el cuerpo comienza a avisarme a través de los músculos: —Compañero, vete pensando en elegir el sitio donde pasar la noche—. Aún tengo bien fresca en la memoria la noche pasada. Pedaleo y pedaleo hasta encontrar un lugar a resguardo que no llega. Ese aviso me obliga a dejar de volar y me coloca nuevamente sobre el suelo que peleamos. No queda mucho tiempo de luz y no aparece el rincón que nos dé tranquilidad, pero en la única colina con la que nos tropezamos en los 67 kilómetros de la jornada, una gran antena de telefonía se estira orgullosa cual Torre Eiffel. Debajo de ella veo un muro que cubre su perímetro. —¡Estamos salvados! — piensa uno en voz alta. Detalle del interior de una jaima en Sahara Occidental Según me voy acercando, veo a un hombre con ropa militar y un pequeño perro que sale en mi busca, seguramente creyendo ver alucinaciones. Hassan es el primero de los salvavidas que encontraremos en esta tierra. Junto a él y su pequeña y juguetona compañera pasaremos la noche, no sin antes tomar un buen té en tres pequeñas dosis, el ritual para dar comienzo a cada nueva amistad. Con el desayuno a base de té, pan y aceite, damos comienzo a tres devastadores días en lo que a desgaste físico se refiere. Tres jornadas de soledad absoluta y fuerte viento frontal hasta llegar a El Aaiún. Largas distancias en las que, de no controlar la cabeza, pueden convertirse en jornadas infernales, pero las salvamos gracias también a Hassan, a Said y su familia —que dicen pertenecer al Frente Polisario—, y a Fdaili, su mujer y sus pequeños. Todos empujan a su manera para que esto continúe adelante. Llevo varios días con la cabeza trabajando en una decisión que creo debo tomar y que no me permite centrarme como debiera en lo que he venido a hacer. Me pongo duro conmigo mismo mientras pedaleo y prácticamente dejo sentenciada la resolución. Yo a lo mío, otros a lo suyo. Aunque no será hasta unas semanas después cuando dé a conocer mi decisión y los claros motivos de esta. Recogida del ganado al atardecer Un pollo con patatas en El Aaiún y el valor de la hospitalidad. Y llegamos a la capital, abatidos y con quemaduras de consideración en algunas zonas del cuerpo. Allí aparece Mohamed, sin más, en medio de una larga avenida que da la sensación de sobrarle espacio o de faltarle gente por algún lado y que da entrada a la ciudad. Mi generoso amigo también habla un perfecto español. —¿De dónde vienes, alma de cántaro?— me dice, a lo que respondo con una larga carcajada. Por un momento, consigue que el agotamiento desaparezca, pero no la sudada que llevo encima. —¿Y esa expresión? ¿De dónde la has sacado?— le pregunto aún con lagrimones en los ojos. —Muchos años trabajando en España, hermano. ¿Qué te trae a esta tierra? ¿Has comido?— Y juntos, yo sudado hasta las uñas y él con su camisa de manga corta y cuadros grises, nos sentamos en una terraza en el centro de la ciudad a comer un pollo con patatas. Un refresco de cola acompaña el menú. —Joder, amigo, ni me acuerdo de cuándo comí esto por última vez— le comento. El camarero, por si fuera poco, adorna el centro de la mesa con una ensalada que tiene un poquito de todo, con salsa de tomate y mostaza a ambos lados. ¡Atracón al canto! En cada conexión que puedo hacer a internet, siempre me encuentro un correo o mensaje privado especial. Con frecuencia, amigas que siguen el viaje desde hace tiempo y con las que tengo un grado alto de confianza me cuentan cómo les va la vida; otras y otros muchos dan ánimos de forma muy emotiva, y algunos empujan en forma de colaboración con el proyecto. Pero ese día, un correo entre todos ellos trajo consigo la confirmación de un amor eterno. Volvemos a volar, pero esta vez hacia el sur, por la costa rumbo a Boujdour. Vistas del atardecer en el Sahara desde mi tienda de campaña Retratos en el desierto con Hussein y Brahim. Decido abandonar la cansina carretera y adentrarme un poco más en el desierto, donde me doy de bruces con dos grandes jaimas. Allí está Ahmed junto a su hermana y hermano pequeños. Como siempre sucede en este territorio, cualquier persona que encuentras en los alrededores, aunque estés a varios cientos de metros, te invita a compartir todo lo que tiene. Sea lo que sea, durante el tiempo que haga falta. De su boca vuelvo a escuchar la palabra libertad durante los tres tés. —Pues trabajo en el mundo de la fotografía y estoy viajando por el mundo intentando hacer algo para que la vida de un puñado de pequeños cambie de una vez por todas. No sé si con esto conseguiré algo, pero me hace sentir bien y me consta que a otros también. Digamos que trabajo de una forma un tanto especial por sus derechos— le respondo a la pregunta de a qué te dedicas. —Mi padre y mi madre están con el rebaño de ovejas y vendrán dentro de un par de horas, cuando el sol comience a caer. Si quieres, podemos ir a buscarles y les haces unas fotos— me propone cuando le digo que mi especialidad es inmortalizar miradas. Tengo un buen presentimiento y este termina por confirmarse cuando llegamos en su viejo Land Rover y conozco a nuestros nuevos anfitriones: Hussein y Ahlaila, su mujer. Desde el primer momento, mi viejo amigo y yo conectamos a fondo. Habla bastante bien español, ya que sirvió en el ejército español hace tiempo. Se ofrece a ser retratado cuando descubre el motivo de mi viaje; fotos y tomas de vídeo que a los pocos días verían la luz en este blog. Los días con Hussein y su familia fueron de los más emotivos que he vivido en estos casi ochocientos días de andanzas por el mundo. Y he vivido unos pocos ya… Volvemos a la ruta a primera hora de la mañana y, tras una larga jornada con viento de frente, damos con Brahim, otro curioso amigo con el que pude volver a soltar varias carcajadas y compartir momentos de gran emoción. —¡Qué alegría que hayas parado! Además eres español. Llevo muchos años intentando que alguno pare, pero nada. Eres la primera persona que lo hace en los doce años que llevo aquí metido— me aclara mientras comienzo a notar el característico nudo en la garganta que me acompaña en este viaje. Brahim es un hombre de setenta y un años que vive en una pequeña jaima que se cae a trozos. El viento es perenne aquí y su pequeña vivienda pocas embestidas más puede soportar. Él me lo confirma. Mi raquítico amigo también formó parte del antiguo ejército. —Mi mujer vive a las afueras de Boujdour con nuestras cincuenta ovejas. No tenemos hijos porque nunca hemos podido permitírnoslo. El dinero que estas dan no nos llega, ya que la leche que dan es mínima; no como en España, que las ovejas están gordas y dan dinero para vivir, supongo—. Esto termina por derrumbarme y tengo que salir de la jaima para respirar un rato. Mi amigo se da cuenta y sale detrás a ver si estoy bien. Me pide disculpas. —No tienes por qué preocuparte, porque aquí gano doscientos setenta euros al mes y con ello llevamos años saliendo adelante— termina. —Me duele que alguien que desea tener hijos no pueda sentirse realizado por culpa del maldito dinero, pero anda tranquilo porque estoy bien— le miento desde fuera del desastroso amasijo de telas. —He llegado a ponerme en medio de la carretera con los brazos levantados, delante de las grandes autocaravanas, para que paren y poder invitarles a té y a charlar un rato, pero no hay forma de que hagan un alto, siempre me esquivan. Siempre tienen prisa, o será porque pensarán que estoy loco—. Mi querido amigo cambia de tema y consigue ponerme por un momento en situación, soltando la primera de muchas carcajadas en su compañía. —¡Qué grande eres, amigo mío! Y encima sabes sacar tiempo para el cachondeo— le respondo sin haber terminado de reír. —Te vas a quedar a dormir, ¿no?—. —Por supuesto!—. —Voy a echar las redes a ver si hay suerte y mañana recojo algo. ¿Me acompañas? —me invita. Después de caminar casi un par de kilómetros y bajar un pequeño acantilado con unas vistas capaces de quitar el hipo, nos adentramos en el mar unos ciento sintonizados metros y le ayudo a desenredar su vieja red de plástico negro y verde. Un precioso momento que guardo con especial cariño en la memoria. Mi amigo es poco dado a la cocina —le pasa como a mí— y me toca preparar la especialidad de la casa: arroz con cebolla, pero en esta ocasión también tenemos tomates y un chorrito de aceite, como buen saharaui que es. Poco después, tras una bonita charla, me quedo dormido en el suelo, a su lado, como si fuera el hijo que no pudo ser. Grande, amigo. Grande. Una nueva lección aprendida. Historias que transforman el camino: Diario de viaje en bicicleta. A lo largo de esta vuelta al mundo en bicicleta, he aprendido que los maestros más grandes no se encuentran en los libros, sino en los rincones más inesperados del planeta. La fuerza y la dignidad de la pequeña Oishi es un recordatorio constante de por qué sigo pedaleando y documentando las realidades de este mundo. El viaje continúa y estas crónicas cobran vida cuando las compartimos. Me encantaría saber qué te ha transmitido esta historia. ¿Qué reflexiones te despierta la increíble determinación de Oishi frente a su realidad? ¡Gracias por formar parte de este viaje humano!

  • Viajar por el mundo: El postureo del viaje en redes sociales

    Hay momentos en los que cuesta mantener la mirada en la pantalla. Hoy ha sido uno de esos días. Vengo de compartir la mañana con algunos de los niños del programa de educación del que soy responsable. De comprobar sus esfuerzos, de compartir sonrisas, de aprender algo más y de ver la cruda realidad de un entorno que trabaja duro por mantenerse vivo. Cansado pero sonriente, he llegado a mi pequeño refugio camboyano, he abierto mi ordenador y al conectarme a internet, el contraste me ha abofeteado nuevamente la cara: un aluvión de creadores de contenido compitiendo por el ángulo más idílico, el baile más ridículo o el filtro más idóneo para seguir mendigando seguidores. Si hablo con el filtro de la corrección política, desde los valores y principios que guían mis más de 8 años de ruta y otros tantos de fidelidad absoluta a la causa, miraría a los ojos a toda esa generación del postureo digital y les diría: "Decidisteis ser el pasatiempo para muchos en vez de la esperanza para una mayoría". El gran engaño de la era del "Like". No busco lanzar una crítica vacía, sino dar un toque de atención que considero imperioso. Nos hemos vuelto locos. Hoy en día se premia, y se da un apoyo visual masivo, a quienes viajan con el único propósito del beneficio personal, el dinero y la fama, mientras se invisibilizan las realidades que de verdad duelen. Viajar por el mundo no es acumular banderas en un perfil de Instagram. Tampoco vender una felicidad empaquetada. Viajar por el mundo, al menos como yo lo entiendo, es una responsabilidad. Hace años asumí el compromiso de no mirar hacia otro lado ante la situación de muchos. Decidí que mi cámara de fotos no sería un juguete para ganar aplausos, sino un altavoz para documentar la dignidad humana de las comunidades que gran parte del mundo parece haber olvidado. Y eso implica bajarse de la bicicleta, comprometerse y, a veces, detener el viaje. La realidad frente al filtro: El valor de un compromiso. Mientras el postureo digital vende humo, la realidad sobre el terreno no espera a que los algoritmos decidan qué es tendencia. Mi compromiso no es de postal; se llama Alas para el futuro. O Meyja, Joseph, Lamin, Bharati, Tiare o Quico... Tras verme obligado a cerrar las puertas de Human Gallery en Battambang, debido al impacto del cierre de la frontera entre Camboya y Tailandia, mi prioridad absoluta sigue intacta: mantener la estabilidad y la educación de estos nueve chavales que tenemos a nuestro cargo en el programa. Podría haber elegido el camino fácil: usar las redes para pedir, sumarme a la corriente de la queja pública o mercantilizar las necesidades de estos niños, pero en 2009, mientras preparaba el Proyecto Voice, me hice una promesa inquebrantable: jamás llorar a la gente para sacar un beneficio de ello, fuera cual fuera la razón. Creo firmemente en tocar los corazones sutilmente a través de la acción y la coherencia, no a través de la demanda. Mi única vía para sostener este proyecto ha sido, es y será, la pureza de mi fotografía y la confianza en que las personas que descubren labores honestas, decidan no mirar hacia otro lado. Aishwarya en su pequeña escuela de la región de los Annapurna, Nepal Volver a lo Humano. No se trata de ir a contracorriente por el simple hecho de rebelarse. Se trata de recuperar el alma de las cosas. La tecnología y las redes sociales son herramientas maravillosas si se usan para construir puentes, para acercar mundos y para recordar que, detrás de cada frontera cerrada, hay vidas, nombres propios y futuros que merecen una oportunidad. Vendemos nuestra atención al diablo del algoritmo. No invirtamos nuestro tiempo alimentando un postureo vacío que solo busca el aplauso egoísta. Cuando miréis una pantalla, buscad la verdad. Apoyemos visual y humanamente a quienes usan sus pasos para sumar positivamente al entorno que pisan. O al menos para intentarlo. Yo, por mi parte, seguiré haciendo lo que debo aquí en Battambang hasta que el 2 julio mi otro compromiso y la ilusión me devuelvan a la ruta, rumbo a La India. No para sumar kilómetros, ni para buscar los mejores ángulos que me sumen seguidores, sino para escuchar historias reales y mantener en el tiempo sus miradas. Hagamos de este mundo digital, por fin, un lugar de encuentro para lo verdaderamente HUMANO. Gracias por manteneros cerca. Amanecer en el Golfo de México Viaje

  • La historia de Meyja: Una luz de esperanza en los orfanatos de Mauritania

    Una de las labores principales a realizar al cruzar esta frontera, era conocer a fondo la compleja y descarnada situación de los orfanatos en Mauritania. La tímida sonrisa de Meyja suele ser mi punto de partida cada mañana en el centro. Es como ese café que uno necesita nada más levantarse de la cama para comenzar a ser algo, para activar el alma. Gracias por ser, mi buena y tímida amiga Es la una y media de la mañana aquí en Nouadhibou y estoy sentado en el colchón que me han colocado en el suelo para descansar estos días. Desde aquí trabajo tranquilo cada noche, en mitad del silencio, cuando termino de compartir buenos momentos con los peques del orfanato. Pero esta vez se me hace difícil comenzar estos párrafos que quiero escribir y, para ello, llevo un buen rato mirando fijamente los ojos de la pequeña. Voy a intentar explicar, de la forma menos dolorosa posible, la breve e inhumana historia que Aichetou me contó sobre Meyja hace tan solo dos días. Cuando llego a la habitación por la noche, suelo ocupar unos minutos en intentar asimilar cada una de las vivencias de todos estos pequeños. En este caso, el de la siempre ocupada Meyja, me recorre por el cuerpo una punzante mezcla de desagrado hacia la raza humana y una rabia infinita cuando imagino las eternas y agónicas horas que tuvo que sufrir siendo solo una bebé. El mismo día que nació Meyja, la mujer que la trajo al mundo la abandonó a su suerte en un descampado polvoriento durante tres eternos días. Aquella mujer solía pasar de vez en cuando por el lugar, simplemente para comprobar si la criatura aún seguía con vida. Al tercer día, al ver que su pequeño corazón continuaba luchando, la recogió del suelo y se la entregó a una vecina, pidiéndole que se quedara con ella unos minutos mientras iba a realizar unas compras en el mercado. Pasaron las horas y la madre biológica no regresó. Al ver que nadie llegaba para recoger a la recién nacida, esta vecina se la llevó a su casa, donde la mantuvo oculta durante cinco días sin llegar a dar parte a las autoridades. Al sexto día, asustada por los problemas legales que la situación le pudiera ocasionar, se cubrió la cara con un velo y salió a la calle en busca de la progenitora. Y la encontró. Le devolvió a la niña, a quien pocos días después abandonara definitivamente en la puerta del orfanato NAD de Nouadhibou. Una lucha por la supervivencia infantil. Cuando Aichetou y Yahya la recogieron de noche en la entrada, la pequeña tenía la cabeza abierta por completo, desde la parte alta de la frente hasta la nuca. Rápidamente la trasladaron de urgencia al hospital para intentar frenar la severa infección que Meyja padecía. Aichetou pasó semanas enteras pegada a su camilla hasta que la herida pudo ser tratada en casa de forma segura. La pareja, como siempre ha sucedido con todos los menores que componen esta gran familia de acogida, corrió con la totalidad de los gastos sanitarios. Meses después, el mismo médico que la había atendido en urgencias se acercó al centro para hablar con ellos. Venía conmocionado: daba por muerta a Meyja y no podía creer que la pequeña hubiera sobrevivido. La cruda realidad de los orfanatos en Mauritania. Casos como este ponen de manifiesto las enormes carencias a las que se enfrentan los orfanatos en Mauritania. Mejor dicho, en todo el continente. La falta de una red de protección estatal fuerte, delega toda la responsabilidad en manos de héroes locales anónimos que, como Aichetou y Yahya, saturan sus recursos para salvar vidas. Conocer de primera mano estas instituciones, me recuerda que, detrás de las frías estadísticas de desnutrición y abandono en el África subsahariana, hay nombres propios que necesitan una oportunidad médica urgente para no quedar desamparados. La pequeña, a día de hoy, arrastra secuelas muy graves: tiene serios problemas para hablar, graves dificultades para respirar por la nariz, pérdida de audición y, por las noches, sufre episodios de ansiedad en los que se mantiene despierta rascando la pared durante horas. Aichetou ni siquiera puede peinarla a diario por el intenso dolor físico que mi pequeña amiga padece en el cuero cabelludo. Meyja no puede ir a clase como hacen a diario el resto de los pequeños de este hogar. Para poder asistir a la escuela necesitaría someterse a una compleja cirugía reconstructiva, y esto supone un desembolso económico que Aichetou y Yahya no pueden costear por sí mismos. Tras observarla detenidamente estos días, me ha quedado claro que la luchadora Meyja es puro nervio y vitalidad; necesita sentirse útil cada minuto del día. Afortunadamente, hoy tiene la familia que siempre ha merecido tener, y estoy seguro de que, si logramos ayudarla, el mundo tendrá en sus filas a una nueva y gran mujer. La tímida mirada de Meyja y su brutal historia me van a acompañar el resto de mis días. No podemos mirar hacia otro lado. 📢 ¡URGENTE! CAMPAÑA SOLIDARIA: Una operación para cambiar la vida de Meyja. Meyja necesita una intervención médica que Aichetou y Yahya no pueden asumir solos. Con esta campaña, el Proyecto Voice se vuelca por completo para recaudar los fondos necesarios que financien su operación, sus tratamientos y le otorguen el derecho a una infancia sin dolor, a la vez que una educación digna. Tu ayuda puede cambiar su destino. Te invito a hacer clic en el siguiente enlace para conocer todos los detalles de la campaña, cómo realizar tu donación y de qué manera puedes colaborar con nosotros: 👉 Accede AQUÍ para informarte sobre la campaña solidaria y ayudar a Meyja. Ciclismo solidario: Dando voz a la infancia. A través de la venta de mis fotografías y vuestras aportaciones en este blog, seguimos haciendo por apoyar a los más vulnerables en nuestra ruta por el mundo, como hacemos desde 2017 con Alas para el futuro en Camboya. El motor de esta vuelta al mundo en bicicleta no son mis piernas, sino vuestra solidaridad. Compartir esta durísima historia en tus redes sociales ayuda a que la campaña de Meyja -o de otros- llegue a personas que pueden marcar la diferencia. ¿Nos ayudas a difundir su voz? ¡Gracias por estar a nuestro lado en las causas que de verdad importan!

Ver todas
bottom of page