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Niños soldado: Los hijos del éxodo | Sierra Leona

  • Foto del escritor: Joseba Etxebarria
    Joseba Etxebarria
  • 30 dic 2021
  • 3 min de lectura

Actualizado: 8 jun



Los hijos del éxodo y la misericordia, ‘educados’ en un ambiente desesperanzado, acaban reclutados como carne de cañón para guerras sin final ni solución política; conflictos que los organismos internacionales se limitan a poner entre paréntesis como problemas crónicos sin resolver.


Son jóvenes, hijos de campesinos o refugiados, que se ven convertidos a la fuerza en soldados adolescentes. Chicos que aún gustan de llamarse “freedom fighters” (combatientes de la libertad), pero que luchan con un espíritu y unos métodos radicalmente distintos a los de los antiguos frentes de liberación, aquellos que soñaban revoluciones y peleaban contra la opresión colonial. 


Equipados con los restos de otros naufragios históricos y haciendo gala de la disciplina de una banda de piratas, combaten y mueren en guerras casi siempre olvidadas por nuestros medios de comunicación. Se calcula que, solo en la pequeña Sierra Leona, fueron entre 6.000 y 10.000 los niños soldado que combatieron en la guerra civil durante la década de los noventa. 


Niños soldado.


El fotógrafo humanitario Joseba Etxebarria conoce al pequeño Kaba en el norte de Sierra Leona durante su vuelta al mundo en bicicleta a favor de los Derechos Humanos. Corresponde a la publicación niños soldado. Fotografía documental, Africa.
El pequeño Kaba de Sierra Leona

El valor de la vida en la ruta africana.

Sierra Leona es uno de los países más difíciles que he pisado a lo largo de mi vuelta al mundo en bicicleta. Un rincón del planeta donde, en gran parte del territorio, la vida parece valer menos que un litro de agua embotellada.

"La pobreza, sus consecuencias, son inimaginables. Es imposible asimilar lo que éstas suponen para quienes sufren la carencia absoluta de las cosas más elementales para el desarrollo de sus vidas."

Entré en el país desde la frontera con Guinea y lo hice con un propósito muy claro en mi mente: poner el foco de mi fotografía documental y humanitaria para recoger la historia de uno de los muchos ex niños soldado que aún viven su traumático recuerdo en absoluto silencio. Algo que, tras muchas jornadas de búsqueda y gracias al espíritu de escucha del Proyecto Voice, conseguí llevar a cabo entre un sinfín de lágrimas compartidas.

Durante los primeros días en el terreno, visité el primer orfanato del país en la localidad de Port Loko. Allí comprendí que la educación es la única herramienta capaz de romper estas dinámicas destructivas.

"Para alentar revoluciones de amor, no de sangre, hay que formar ciudadanos libres que sean críticos."

El fotógrafo humanitario y activista por los Derechos Humanos Joseba Etxebarria, conoció a Menelik y su hija Nala en Sierra Leona, en 2014, durante su vuelta al mundo en bicicleta. Corresponde a la publicación "Niños soldado".
Menelik y su hija Nala de Sierra Leona

Testigos de la guerra: Víctor y José Luis.

Poco después me encontraba en Makeni. Allí conocí a Victor Mosele, un misionero javeriano nacido en Italia con casi treinta años de duras vivencias en Sierra Leona. Entre sus múltiples experiencias se encuentran dos capturas por parte de los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (RUF) durante la sangrienta guerra civil. Aún conservo sus memorias con el mismo respeto y cuidado que me las regaló.

Antes de su primera captura en 1996, Víctor estaba a cargo de treinta y tres escuelas que acogían a más de seis mil alumnos. El dato más desgarrador es que algunos de esos mismos estudiantes estarían, poco después, entre sus propios captores. Niños entrenados a la fuerza para luchar en guerras que jamás fueron suyas.

No muy lejos de Víctor se encontraba mi buen amigo José Luís, un misionero agustino recoleto, navarro de los pies a la cabeza. Junto a él y su comunidad pasé siete maravillosos días. Gracias a su hospitalidad descubrí un poco más la profunda historia que guarda este país y, de paso, logré recuperar varios de los kilos que había perdido durante el año y medio de intenso pedaleo que hasta entonces llevaba recorriendo el continente africano.


APOYA NUESTRO PROYECTO DE EDUCACIÓN INFANTIL "ALAS PARA EL FUTURO".


El motor de esta web y de mi trabajo fotográfico va mucho más allá del arte: busca transformar vidas. A través del proyecto Alas para el Futuro, coordinamos y financiamos la escolarización de niños y niñas en la comunidad de Banan (Battambang, Camboya).


Tras el doloroso cierre físico de Human Gallery en agosto de 2025 debido al conflicto armado fronterizo, el proyecto sigue adelante gracias al compromiso personal y, sobre todo, a ti. Hoy, Alas para el Futuro se financia íntegramente a través de la venta de mis fotografías en esta web y de tus donaciones online.


La pobreza extrema genera realidades inimaginables para estos pequeños. Si quieres unirte y cambiar su futuro, tienes varias formas de colaborar:


Si puedes y deseas apoyarnos, tanto nuestros niños como yo, te estaremos eternamente agradecidos. ¡Tu ayuda vuela alto!


 
 

ACTUALIDAD: PROYECTO VOICE

Bicicleta surly de Joseba Etxebarria para la vuelta al mundo con sistema bikepacking en 2026

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